Sociedad Disturbios

Batallas campales entre argentinos y brasileños en Río de Janeiro tras la final

La caída de la Albiceleste ante España derivó en escenas lamentables en Río de Janeiro y Búzios con hinchas locales. En Buenos Aires, un grupo minúsculo se enfrentó con la policía en la zona del Obelisco dejando heridos y destrozos.

Lunes, 20 de Julio de 2026

El dolor deportivo por la derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026 mutó de forma imprevista en serios incidentes callejeros en distintos puntos geográficos del continente. La tristeza de los miles de fanáticos que viajaron a Nueva Jersey contrastó con las postales lamentables que comenzaron a viralizarse en las plataformas digitales durante las últimas horas. En diversas localidades turísticas de Brasil, grupos de simpatizantes albicelestes protagonizaron violentos enfrentamientos cuerpo a cuerpo contra ciudadanos locales tras el pitazo final de la competencia. Las filmaciones registradas por los testigos exponen batallas campales con golpes de puño y patadas sobre la emblemática Avenida Atlántica, en la zona costera de Copacabana de manera preocupante.

La Policía Civil de Río de Janeiro debió intervenir de urgencia en los paradores playeros utilizando elementos de fuerza de manera inmediata para disuadir a los revoltosos que cortaban el tránsito.

Caos en Búzios

El foco de conflicto en territorio brasileño se trasladó también a la peatonal Rua das Pedras, una de las zonas comerciales más concurridas por el turismo de manera regular. Las agresiones físicas y los corridas se desataron en las inmediaciones de las avenidas principales, donde los organizadores habían instalado una pantalla gigante para el público. Los videos muestran a grupos de personas arrojando botellas de vidrio y mobiliario urbano, obligando a familias enteras a refugiarse en los locales comerciales linderos de manera desesperada.

Los disturbios se extendieron por varios minutos hasta que las fuerzas de seguridad locales lograron tomar el control de las arterias principales y dispersar a los agresores en la vía pública. Hasta el momento, las autoridades de la región no han reportado una nómina oficial de ciudadanos detenidos o heridos de gravedad en los hospitales de manera definitiva.

La violencia cruzó las fronteras y se instaló con inusitada fuerza en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, empañando lo que inicialmente era una convocatoria pacífica de apoyo en las calles. Miles de fanáticos se habían congregado de forma voluntaria en los alrededores del monumento para homenajear el esfuerzo del plantel conducido por el cuerpo técnico.

Sin embargo, cerca de la medianoche, un grupo de violentos sobrepasó las rejas perimetrales y comenzó a atacar a los efectivos con piedras y botellas de manera directa. La Policía respondió a las agresiones utilizando gases y desplegando camiones hidrantes de la Infantería sobre la intersección de la Avenida 9 de Julio de manera estratégica. El saldo preliminar de la batalla campal porteña arrojó al menos 15 personas detenidas y siete efectivos con politraumatismos asistidos por el personal de salud de manera urgente.