Cada vez más personas recurren a microdisis de esas drogas por su propia cuenta siguiendo pseudoconsejos de las redes sociales. Qué riesgos implica esta tendencia y por qué el control médico es clave.
En los últimos años, los medicamentos de la familia GLP-1 -como la semaglutida o la tirzepatida- cambiaron el tratamiento de la diabetes tipo 2 y de la obesidad. Su eficacia para mejorar el control metabólico y favorecer la pérdida de peso hizo que su uso se extendiera rápidamente.
En paralelo, comenzó a circular en redes sociales una práctica conocida como "microdosificación": el uso de estos fármacos en cantidades menores a las indicadas o con esquemas no supervisados, muchas veces con el objetivo de reducir costos o evitar efectos adversos.
Desde el punto de vista médico, esta tendencia genera preocupación.
En algunos casos, las personas acceden a formulaciones magistrales o productos adquiridos por internet, cuya calidad, concentración o condiciones de elaboración no siempre están garantizadas.
Además, actualmente no existen estudios clínicos suficientes que demuestren que las dosis muy bajas mantengan la misma eficacia para la pérdida de peso o el control metabólico.
Entre los riesgos se incluyen:
Por otra parte, los GLP-1 pueden producir efectos adversos -como náuseas, vómitos, diarrea o constipación- y, en casos menos frecuentes, complicaciones como cálculos biliares o pancreatitis. El seguimiento profesional permite ajustar la dosis o suspender el tratamiento a tiempo si es necesario.
En la práctica médica, el tratamiento con GLP-1 siempre comienza con dosis bajas que se aumentan de forma gradual. Esto forma parte del esquema terapéutico y busca mejorar la tolerancia.
Pero esa titulación no debe confundirse con la automodificación del tratamiento. En algunos pacientes, la dosis final puede ser menor a la máxima, o incluso reducirse una vez alcanzado el objetivo de peso. Esa decisión debe tomarse en función de la evolución clínica, los resultados y el perfil de cada persona.
Estos fármacos están indicados principalmente para:
No son adecuados para todos. Están contraindicados en situaciones como embarazo, antecedentes de pancreatitis, ciertos trastornos gastrointestinales o antecedentes específicos de tumores endocrinos. Por eso, la evaluación médica previa es indispensable.
El interés por estos tratamientos refleja una preocupación creciente por el peso y la salud metabólica, pero la automedicación o el uso guiado por redes sociales puede generar más riesgos que beneficios.
Los medicamentos GLP-1 son herramientas efectivas cuando se utilizan en el contexto adecuado, con seguimiento profesional y como parte de un abordaje integral que incluya hábitos saludables.
Reducir la dosis por cuenta propia no necesariamente los hace más seguros, más económicos ni más efectivos.
En el tratamiento del sobrepeso, la obesidad o la diabetes, no hay atajos. El mejor resultado sigue siendo el que se logra con un plan personalizado y control médico.

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