Muchas personas necesitan estímulos auditivos, pero la evidencia científica muestra que ciertos sonidos pueden interferir con los procesos biológicos del descanso sin que lo notemos.
Dormirse con la televisión prendida, música suave o algún ruido ambiental es un hábito muy común. Para algunos, genera sensación de compañía; para otros, ayuda a "desconectar" la mente después de un día intenso. Sin embargo, lo que parece inofensivo podría estar influyendo en la calidad del sueño de maneras más complejas de lo que imaginamos.
El descanso nocturno no depende solo de la cantidad de horas dormidas, sino también de la profundidad y continuidad del sueño. Incluso estímulos auditivos leves pueden alterar ciclos fisiológicos clave, provocar microdespertares o modificar la arquitectura del sueño, con efectos acumulativos en la salud.
Durante la noche, el cerebro atraviesa diferentes fases de sueño que cumplen funciones esenciales, como la consolidación de la memoria, la regulación hormonal y la recuperación física. Los sonidos constantes, aunque no despierten completamente a la persona, pueden generar activaciones cerebrales que interrumpen estos procesos.
Según información de Sleep Foundation, el ruido ambiental puede provocar:
Esto ocurre porque el cerebro mantiene cierto nivel de vigilancia ante estímulos externos, incluso durante el descanso.
El efecto del sonido depende del tipo de estímulo, su volumen y la variabilidad. Por ejemplo, la televisión suele ser más perjudicial que otros ruidos porque combina cambios de volumen, voces y luz de pantalla, factores que pueden interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
En cambio, algunos sonidos constantes, como ruido blanco o música suave, pueden resultar menos disruptivos en determinadas personas, especialmente si ayudan a reducir ansiedad o pensamientos intrusivos antes de dormir.
Algunas diferencias importantes:
La clave está en la estabilidad del sonido y la sensibilidad individual.
Los especialistas coinciden en que el entorno ideal para dormir es oscuro, silencioso y fresco. Sin embargo, cuando existe dependencia del ruido para conciliar el sueño, se pueden aplicar estrategias graduales para mejorar la calidad del descanso sin generar ansiedad.
Algunas recomendaciones útiles incluyen:
Dormir bien no solo mejora la energía diaria, también impacta en la memoria, el sistema inmune, el estado de ánimo y el riesgo de enfermedades crónicas. Pequeños cambios en el ambiente nocturno pueden marcar una gran diferencia a largo plazo. Fuente: TN