Ante la Cámara de los Comunes, Andy Burnham ratificó la postura de Londres luego de dialogar con Donald Trump y en plena escalada con la Argentina por las sanciones a la explotación petrolera en el archipiélago. La respuesta del canciller Pablo Quirno.
El primer ministro británico, Andy Burnham, reiteró este lunes que el Reino Unido respetará "la clara y manifiesta voluntad" de los habitantes de las Islas Malvinas "de seguir siendo británicos".
Durante su exposición en la Cámara de los Comunes, el mandatario hizo referencia a su reciente encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Nueva York, en el marco de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas. "En mi reunión con el presidente mencioné las Islas Malvinas y la clara y manifiesta voluntad de sus habitantes de seguir siendo británicos. Enfaticé este punto en mi discurso ante la Asamblea General y reitero que siempre haremos todo lo necesario para respetar su voluntad", afirmó.
Las declaraciones del premier se producen en un contexto de creciente tensión bilateral, desatada luego de que el presidente Javier Milei ordenara sanciones contra aquellas empresas y ejecutivos que participen en actividades de explotación petrolera en el archipiélago.
La postura británica ratifica la línea que Burnham ya había expuesto en la propia Asamblea de la ONU, donde advirtió que Londres se mantendrá "firme" frente a cualquier amenaza y defenderá el principio de autodeterminación de los isleños.
Ante estos dichos, el canciller argentino, Pablo Quirno, respondió con dureza en el mismo foro internacional. El titular del Palacio San Martín reafirmó que las islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes "son parte integrante del territorio nacional argentino" y se encuentran "ilegalmente ocupadas" por el Reino Unido, al tiempo que reiteró la disposición del país a reanudar las negociaciones bilaterales.
Quirno recordó que existe una disputa de soberanía reconocida por la ONU cuyo origen se remonta a enero de 1833, cuando "fuerzas del Reino Unido ocuparon las Islas Malvinas, quebrantando la integridad territorial de nuestro país y expulsando a las autoridades y a la población argentinas legítimamente establecidas". Calificó aquel episodio como un acto "realizado en tiempo de paz" que "nunca fue consentido" por la Argentina, nación que -según remarcó- mantuvo protestas diplomáticas constantes hasta la actualidad para hallar una solución pacífica y duradera.