Con el objetivo de cerrar leyes fundamentales y blindar apoyos de cara al año electoral, el Gobierno acelera las tratativas políticas en un mes decisivo. En paralelo, tensiones en el Gabinete, los movimientos de Patricia Bullrich y la sombra de la economía marcan la agenda oficial previa a la llegada del papa León XIV.
Los tiempos políticos se aceleraron para la administración de Javier Milei. Con octubre configurado como el mes elegido por la Casa Rosada para cerrar acuerdos y destrabar leyes fundamentales en el Congreso, el oficialismo transita una etapa de alta complejidad marcada por la necesidad de convertir la reciente foto de unidad con gobernadores en París en votos concretos.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. Las provincias desconfían de las promesas del poder central y optan por la cautela: 20 de las 24 jurisdicciones parecen decididas a desdoblar sus elecciones para aislar sus gestiones locales de los avatares económicos nacionales y del destino de la administración libertaria.
Dentro del propio Gobierno sobreviven dos almas contrapuestas. Por un lado, sectores dialoguistas como Diego Santilli, Santiago Caputo y la senadora Patricia Bullrich abogan por tejer alianzas amplias en todo el país. Por el otro, el núcleo duro que encarnan Karina Milei y los primos Martín y Lule Menem priorizan la "pureza" ideológica y la construcción a largo plazo, restándole peso a la lógica acuerdista tradicional.
En el centro de este tablero se ubica Patricia Bullrich. La senadora no solo marca diferencias públicas en áreas sensibles como empleo, salarios, consumo, discapacidad y el presupuesto para el próximo año, sino que además capitaliza su crecimiento en las encuestas y coquetea con una proyección presidencial. Ante este escenario, y con la urgencia de asegurar los votos necesarios en el Senado -especialmente frente al debate por la suspensión de las PASO-, Milei mantuvo una prolongada reunión en Olivos para contenerla y evitar fisuras.
La tensión legislativa alcanzará su punto de ebullición en las próximas semanas. El Gobierno prepara una megasesión para el miércoles 21 de octubre con el propósito de neutralizar el avance de la oposición dura, que busca tumbar el DNU 70/2023 y condicionar al Ejecutivo.
Para esa fecha, el oficialismo planea debatir temas que la oposición ha convertido en bandera, tales como:
Además, ante las dificultades para consensuar rápidamente el presupuesto, el oficialismo ya evalúa prorrogar las sesiones ordinarias en diciembre para evitar convocar a extraordinarias.
Todas estas urgencias políticas y económicas -incluidas las dudas que empiezan a manifestar inversores internacionales sobre la microeconomía- ocurren a pocas semanas del viaje apostólico de León XIV a la Argentina, programado del 8 al 11 de noviembre.
Con las recientes señales de la Iglesia y la masiva movilización hacia Luján como telón de fondo, el oficialismo sabe que la llegada del pontífice estadounidense exigirá llegar con la "casa en orden" y respuestas tangibles a las demandas sociales que atraviesan a la Argentina.