Politica Encendido discurso 

Milei descartó flexibilizar la economía por las elecciones y lanzó una fuerte advertencia: "Si no ganamos, es porque estamos decidiendo suicidarnos"

Al cerrar el evento de la Fundación Libertad y Progreso, el Presidente ratificó que no negociará el equilibrio fiscal ni la política monetaria. Además, contrastó su modelo con el "populismo", cruzó a la oposición y pronosticó un crecimiento del 8% anual si logra la reelección.

Miercoles, 2 de Setiembre de 2026

El presidente Javier Milei ratificó este miércoles el rumbo económico de su administración y descartó de plano cualquier flexibilización de las políticas fiscal y monetaria con el objetivo de asegurar su reelección. Durante el cierre del evento "Vientos de Cambio", organizado por la Fundación Libertad y Progreso, el mandatario defendió su gestión y dejó una dura definición de cara al año electoral: "Si no ganamos es porque, como sociedad, estamos decidiendo suicidarnos".

Ante un auditorio concentrado en las perspectivas políticas y económicas, el jefe de Estado reconoció que su administración "no juega con toda la caja de herramientas", aunque aclaró que se siente orgulloso de ello porque parte de los instrumentos tradicionales le resultan "moralmente despreciables". En esa línea, remarcó que su Gobierno no va a "violentar" el derecho a la vida, la libertad ni a la propiedad privada, desatendiendo las sugerencias tácticas que recibe de distintos sectores ante la proximidad de los comicios.

"En el debate reciente hay muchas personas que, a la luz del año electoral que se viene, piden que flexibilicemos nuestra política monetaria y fiscal. La respuesta es: nosotros no vamos a hacer eso. El resultado fiscal no se negocia y tampoco vamos a negociar la política monetaria, porque no vamos a parar hasta derrotar la inflación", enfatizó con firmeza.

Bajo la premisa de que "al populismo no se le gana haciendo populismo", Milei sostuvo que la sociedad tendrá por primera vez un "verdadero menú de opciones" entre el modelo de la libertad y lo que calificó como el "modelo decadente" del pasado. En un tramo de su discurso, ironizó sobre las alternativas políticas y aseguró que, a diferencia de ficciones televisivas donde las opciones son idénticas, su espacio aportará datos concretos para contrastar los resultados de su gestión.

El Presidente también reconoció que convencer a la ciudadanía sobre las ventajas de la libertad representa uno de los desafíos más complejos, debido a que su esquema conlleva riesgos frente a la falsa seguridad que, según indicó, prometen sus competidores. Pese a ello, destacó la baja en los índices de inflación, pobreza e indigencia, y cuestionó con ironía el trato de la opinión pública: "¿Ustedes se imaginan lo que estarían diciendo si estos logros en materia social los hiciera el peronismo? La mitad de las calles de la Argentina tendrían mi nombre".

Asimismo, ratificó la sostenibilidad del superávit fiscal -al remarcar que transitan hacia el tercer año consecutivo con equilibrio- y proyectó que, de consolidar su continuidad en el poder y dejar atrás a los sectores opositores, la Argentina podrá crecer a tasas del 7% u 8% anual para posicionarse en tres décadas como una de las potencias globales.

Hacia el final, Milei contrastó la reacción de su administración frente a los conflictos sociales y políticos con la de gestiones anteriores. Al respecto, recordó el tratamiento de las reformas legislativas y subrayó que, a diferencia de experiencias pasadas donde se retrocedió ante la presión de la calle, su espacio eligió "acelerar más". Con el cumplimiento de sus promesas de campaña como estandarte, concluyó: "Yo confío en los argentinos, creo que vamos a ganar y vamos a poder confirmar el cambio".