Politica

La encrucijada de la economía en las encuestas, el dilema de los outsiders y el reclamo de Luis Caputo a la mesa política

El Presidente se aferra al rumbo de su gestión pese al impacto en el consumo. Mientras aparece un electorado que busca nuevas figuras, el ministro de Economía presiona a la mesa chica para cerrar acuerdos políticos y darle aire al plan de cara a las elecciones.

Sabado, 22 de Agosto de 2026

Al final, la conversación se posó sobre el asunto que más le interesa al Presidente: la economía. Después de la salida de Manuel Adorni, pidió focalizar la agenda en ese tópico eligiendo personalmente a Adrián Ravier, el vocero economista -que dos meses después de su designación va perdiendo cada vez más nitidez-, apurando una agenda de reformas como la de la carta orgánica del Banco Central y la segunda parte de inocencia fiscal, un proyecto para sacar los dólares del colchón pero sobre todo para blanquear dinero sin límite.

Esa estrategia se convirtió en una dinámica tramposa para las necesidades oficialistas porque efectivamente se está hablando de economía, pero de la otra: la que sucede en el metro cuadrado de la vida cotidiana de los argentinos, donde el salario está perdiendo la carrera contra la inflación, se superponen noticias de cierre de empresas, baja de consumo y, sobre todo, una expansión sistémica de familias endeudadas que exponen cada día historias desoladoras.

Una agenda en la cual, bajo una decisión presidencial, no se saldrán del argumento de que es un problema "entre privados", a pesar de que se convirtió en una preocupación concreta en la que el ministro de Economía está buscando vehículos de salida sin intervenir directamente.

Son padecimientos de un enorme sector de la sociedad que son descriptos por las encuestas cada vez más exigidos y desesperanzados. Una representación que para el Presidente es una construcción de los medios, como se vio en el discurso de ayer en el Council de las Américas, donde por primera vez en esa audiencia, los aplausos no fueron tan claros ni tan homogéneos a la palabra de Javier Milei.

Sus palabras no fueron, como casi siempre, el resultado de una escritura a cuatro manos con su asesor Santiago Caputo o a veces con Julian Ross Hampton, socio de la consultora MOVE, primo del conocido Derek Hampton. Fueron en su totalidad decisiones del Presidente las que expresó ayer.

El titular del Banco Central, Santiago Bausili; el presidente Javier Milei; y el ministro de Economía, Luis Caputo. (Foto: @LuisCaputoAR/X).

Es un estado de situación en el que se repiten anécdotas casi calcadas de personas con acceso a su intimidad que salen preocupadas por la zona de dogmatismo en la que se posó. No es un secreto. Milei lo sostiene en público y en privado: está dispuesto a perder las elecciones pero no a cambiar el rumbo que considera correcto.

Es una apuesta osada y alineada con la condición que lo convirtió en Presidente pero que esconde una posible desactualización. Una falta de calibración sobre lo que puede haber cambiado entre los argentinos en estos casi tres años de gestión según empiezan a mostrar los sondeos.

Una demanda social, un tercer sector, un Ni (Kicillof) Ni (Milei) que toma volumen sin dueño pero que representa al 23 por ciento de los votantes, según un estudio de Aresco que se conoció esta semana y que describe un espacio nuevo sin líder, sin nombre y sin homogeneidad.

Está ocupado por muchos argentinos que podrían elegir no votar en vez de elegir a quién no les convenza. Pero frente a las preguntas, responden que desean un nuevo líder con características personales distintas a las del Presidente, donde prosperen el diálogo, la negociación y el consenso, una persona que resuelva sus problemas de hoy.

Dicen que prefieren otro orden económico que incluya la generación de empleo, el desarrollo de la producción, con equilibrio fiscal y un gasto público controlado. Que desean una persona honesta que cuide la soberanía nacional, una demanda que ya tuvo su demostración de campo después del episodio con la ley de Tierras.

Patricia Bullrich, senadora nacional de La Libertad Avanza. (Foto: Charly Diaz Azcue / Comunicacion Senado)

A esos argentinos les habla Patricia Bullrich cuando busca generar empatía con el sufrimiento en sus tuits en redes sociales. El de esta semana, donde se vio su versión original y su versión editada sobre el convencimiento del rumbo pero empatía con las familias y las pymes, fue una muestra clara de cómo intenta ecualizar la pertenencia a LLA con la comprensión de la demanda social.

Es un universo que cada vez comparte más con Santiago Caputo, que se retiró de la estrategia de comunicación del Gobierno y que está más agazapado que nunca.

¿Jorge Brito? ¿Dante Gebel? ¿Daniel Hadad? ¿Victoria Villarruel? ¿Alguno de esos nombres completaría esta demanda? Ninguno por ahora ocupa ese espacio vacante que se abrió. Jaime Durán Barba, que asesora al banquero Brito, sostiene que lo que sigue será un outsider, pero ¿alguno de ellos clasifica como outsider? Por ahora es un juego de círculo rojo.

La virgen de Toto Caputo

Esa intransigencia presidencial derrama por momentos en algunas conversaciones de Toto Caputo, el ministro que jamás reconocería en público esta condición, que está convencido de su plan económico y de no alterar la ecuación que le garantice superávit fiscal pero que también le dijo hace pocos días a un Gobernador: "La economía ayudó mucho tiempo a la política, es hora de que la política ayude a la economía".

Luis Caputo especuló sobre la baja de la inflación y dijo que es "claramente posible llegar al 1% mensual para fin de año". (Foto: captura de video / TV Pública)

Es un pensamiento que repite a los interlocutores que lo visitan. "Yo no puedo hacer magia", insiste. "El futuro lo tiene que vender la política".

Caputo se frustra frente a los problemas políticos de la Rosada y en las reuniones de la mesa chica del Gobierno suele mostrarse cada vez más intenso en sus reclamos sobre la necesidad de que el oficialismo concrete las alianzas necesarias con el PRO y con los Gobernadores como una manera de quitar presión a la demanda de resultados concretos en la economía real. De dar certezas en otros órdenes.

Un vehículo para transitar el camino espinoso que lleva desde acá hasta la elección donde es muy posible que no puedan mostrar reactivación de consumo ni alivio en los bolsillos, o por lo menos no un alivio reparador.

Un informe de esta semana de QSocial, la consultora de Lucas Klobovs, muestra una relación directa entre el voto a Milei y la tolerancia al ajuste, una representación numérica del mantra de cualquier campaña: "es la economía, estúpido".

"Si Toto está preocupado por la política, tenemos un problema", dice un asesor que lo conoce muchísimo. La frase es una ironía aunque no parezca. Esconde atrás el problema más dominante en el círculo chico presidencial donde la aceleración de los tiempos electorales obliga a tomar decisiones en las que no necesariamente hay unidad de criterios.

"Los capicúa están más concentrados en negociar hasta el último concejal de Quitilipi que en cerrar los acuerdos", dice alguien que forma parte de las negociaciones. Se refiere a los primos Menem y a la falta de definición que todavía hay frente a algunos gobernadores sobre las garantías de los acuerdos que puedan hacer para, por ejemplo, suspender o eliminar las PASO.

¿Es cierto que crece una opción alternativa? ¿Dejar las PASO como están y que el peronismo vaya a una interna salvaje entre Massa y Kicillof, por ejemplo?

En medio de la interna del PJ, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa se reunieron para buscar una posición común frente a la intención del gobierno de eliminar las paso (Foto: Prensa Kicillof / Télam / @SergioMassa).

Algunos se tentaron con la filtración del viaje en jet privado de Massa a Barbados como muestra de lo caníbal que podría ser esa competencia. Un ejemplo que emule lo que le pasó al PRO en su interna 2023 entre Bullrich y Larreta donde, lejos de fortalecerlos, los destruyó. A esta hora, suenan como escenas de fantasía.

Desde Economía necesitan calma para controlar la volatilidad financiera del año que viene. Hay órdenes ambiguas en los distritos donde todavía no está resuelta la estrategia libertaria sobre el tratamiento a los aliados que podrían ser competidoras según como resulte la negociación.

Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, la tropa libertaria no sabe si atacar o seducir a sus colegas del PRO.

Está ahora fuera de las opciones pero hace un tiempo Caputo fue consultado para ser candidato en la Ciudad, un proyecto que rechazó de plano. A su alrededor aseguran que el ministro solo sueña con llevar su trayectoria hasta el final del primer mandato mileísta.

Es un futurismo impredecible -porque las personas pueden cambiar de opinión- pero en la intimidad asegura que no seguiría en caso de reelección, que se enamoró del proyecto pero que no se imagina siguiendo esta vida.

Nadie olvida que, para asumir en su puesto, el Presidente tuvo que convencer a su mujer, Ximena Ruiz Hanglin, en una conversación privada donde hablaron sobre todo de fe y espiritualidad. Es una familia muy creyente que ya había vivido la exposición y los sinsabores de ocupar cargos de esa dimensión.

Fue Ximena quien se ocupó personalmente en los inicios del mandato de ubicar una virgen siempre en el plano de cada entrevista televisiva que le hacían a Caputo, una rutina que se repite al día de hoy sistemáticamente, aunque ahora son sus asesores quienes garantizan que aparezca la virgen cada vez que le hacen un reportaje al ministro en su despacho.

Caputo escucha la vehemencia de los reclamos de los sectores económicos más perjudicados por el plan. Hubo una reunión cerrada con titulares de las principales cadenas de supermercados donde él estuvo unos minutos pero se retiró para dejar a cargo a José Luis Daza, el viceministro que está haciendo de fronting a las demandas sosteniendo los beneficios del programa económico.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, dio una presentación en el Council of the Americas. (Foto: Juan MABROMATA / AFP).

Los empresarios se fueron desahuciados. Todos creen que en un futuro la ecuación será próspera pero ya nadie imagina un 2027 con recuperación del consumo.

Un estudio de Scentia que algunos de ellos miraron en detalle releva sostenidamente la situación de los super con la caída del consumo y la compra cada vez más vehiculizada exclusivamente hacia las promos. La gente sabe dónde están las ofertas, los días que están y en qué cadena.

Los volúmenes de venta están en niveles de 2002 pero con 11 millones más de argentinos. Y está sucediendo algo todavía más llamativo: últimamente hay promos con el segundo producto al 80 por ciento y la gente se lleva uno solo.

Es probablemente ese sufrimiento el que más condiciona el panorama electoral del Presidente, quien se altera por la falta de fe en su programa. Se siente mucho más cómodo en Olivos, con conversaciones uno a uno o con los viajes al exterior, que retomará en septiembre con el viaje a la asamblea de la ONU.

Los vuelos le empeoran sus dolores más persistentes. Sufre desde siempre molestias severas por su columna que solía tratar con Leandra Protolongo, una kinesióloga prestigiosa que atiende a Jorge y a Mauricio Macri, a Guillermo Francos y que visitaba permanentemente al Presidente.

Ya no lo hace más y hay una preocupación real a su alrededor por quién podrá calmar ese padecimiento.

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