El oficialismo busca ordenar la gestión mientras avanza con la reforma del Banco Central y el proyecto de inocencia fiscal. Karina Milei abrió conversaciones con Mauricio Macri, mientras la oposición intenta alinear a sus gobernadores para sostener las primarias.
El Gobierno enfrenta un doble desafío: mientras los datos de consumo muestran señales contrapuestas y la inflación de julio dio un relativo alivio, la gestión empieza a concentrar la atención de cara a una campaña electoral que ya entró en movimiento.
La semana empezó con una controversia interesante: según CAME, el consumo cae, mientras que Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, aseguró que crece.
CAME construye su muestra a partir de 1200 locales físicos y registró una caída del consumo del 3,8% interanual. Mercado Libre, en cambio, opera cientos de miles de transacciones y mostró una suba del 38% en pesos trimestral. Dos realidades, ninguna fake. Dos lecturas distintas.
Milei celebró el dato difundido por Galperin y tiene razones para hacerlo. Pero el registro de CAME debería preocupar al Gobierno: las pymes que operan locales físicos pagan servicios, generan empleo, abonan impuestos y contribuciones y, además, allí hay votos que pueden escaparse.
El nivel de consumo es consecuencia de varios factores que confluyen. Según la consultora W, el 78% de la población vive con menos de $4 millones por mes. A eso se suma que cayó el salario disponible por el aumento de los servicios y que creció el número de personas endeudadas con el sistema bancario, así como el monto de esas deudas. De acuerdo con EcoGo, 5 millones de personas deben el equivalente a 2,5 salarios o más.
Queda claro que cualquier política que busque incentivar el consumo chocará con la incapacidad de amplios sectores para acceder al crédito. Primero, por el alto nivel de endeudamiento y mora de las familias, y segundo, porque el salario disponible no se recuperará hasta que la inflación se desplome por debajo del 1% mensual y las remuneraciones crezcan más cerca del 2%.
Por eso, el ministro de Economía, Luis Caputo, flexibilizó los créditos en dólares para las empresas, básicamente para facilitar la compra de inmuebles y automotores. Son créditos en dólares apuntados a un sector que está en mejores condiciones que las familias.
El índice de inflación, que fue del 2,1% en julio, le dio al Gobierno un relativo respiro. Siete días antes, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires había saltado más de un punto, del 1,8% al 2,9%. Si ese dato se hubiese repetido a nivel nacional, habría sido una muy mala noticia económica y también política. Pero el resultado del Indec, más moderado, trajo alivio.
María Castiglione, titular de C&T, había anticipado que esa diferencia entre los dos índices se debía a la distinta ponderación asignada al rubro Turismo, como consecuencia de las vacaciones de invierno y del alza de los paquetes turísticos, hoteles y restaurantes. Esa situación no se repetiría en agosto, por lo que se estima que el índice retomará la senda descendente y podría ubicarse en 1,8%.
Gestión y carrera electoral
Diego Santilli encabezó horas atrás una reunión de acercamiento entre el PRO y LLA. (Fuente: Presidencia)
La política entró en la recta electoral. El PRO, La Libertad Avanza y las distintas tribus del peronismo sintieron la necesidad de reunirse y precalentar.
Las encuestas muestran que Milei ya no cae en las mediciones: se estabilizó, pero tampoco crece. Está en el 35%, según el último estudio de Cristian Buttié. El mayor riesgo, sin embargo, viene por el lado de la mirada sobre el futuro: más de la mitad de los encuestados abriga expectativas negativas sobre el año próximo.
Un sector que votó a Milei comienza a desconfiar de su aptitud para resolver los problemas. En rigor, Milei ordenó la macroeconomía. Nadie puede negarle ese mérito y el plan de estabilización tiene bases firmes. Pero la economía del metro cuadrado impide que muchas personas puedan disfrutarlo.
Por eso, para el Gobierno lo primero es ordenar la gestión. No hay margen para más errores. Karina Milei reunió a la mesa política y definió que todos los proyectos -salvo los que impulsa el ministro de Economía, Luis Caputo-, antes de avanzar en el Congreso, deben pasar por su aprobación y por la del jefe de Gabinete, Diego Santilli. Ella es la única capaz de poner orden
Eso no significa aislar a Milei, sino fijar prioridades. El Presidente está para tomar decisiones, pero no maneja por sí solo la negociación por los votos, el vínculo con los gobernadores, la agenda legislativa ni la oportunidad de impulsar cada asunto.
La mesa política fijó dos prioridades: inocencia fiscal, para conseguir que los argentinos exterioricen sus ahorros guardados, y la reforma de la carta orgánica del Banco Central, para que no financie el déficit ni el gasto público. El miércoles, ambos temas obtuvieron dictamen en sus respectivas comisiones y se debatirán en el recinto el 26 de agosto.
Por otro lado, como lo había anticipado Caputo, YPF, junto con Eni y Adnoc, aseguró que, por vía del RIGI, hará una inversión de US$50.000 millones. El viceministro José Luis Daza, además, agregó que comprarán otros US$10.000 millones de reservas. El mensaje es el mismo: ahuyentar el temor a un salto del tipo de cambio. Caputo celebró los avances y sostuvo que el año próximo sobrarían dólares, por lo cual descartó la posibilidad de que haya tensión cambiaria.
En cuanto a las elecciones, por ahora todo indica que se definirán en segunda vuelta. Por eso, Karina Milei llamó a Mauricio Macri y ambos habilitaron a La Libertad Avanza y al PRO a explorar un posible entendimiento. Son apenas los primeros pasos.
Macri desconfía, pero tiene potencial para limar cierto porcentaje de votos a las aspiraciones de Milei. Y si no se juntan, le abre la puerta al peronismo o a algún outsider. Por ahora, son los primeros movimientos.
Por otro lado, todos los sectores del peronismo que se reunieron esta semana coinciden en oponerse a la supresión de las PASO. José Mayans dijo abiertamente que intentará que los gobernadores peronistas que habitualmente ayudan al Gobierno en el Congreso -Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil- en esta ocasión sean leales al PJ.
Sin PASO, el PJ no tiene posibilidad de ordenarse. Esa reunión había sido organizada por Sergio Massa. Y ante la advertencia de Majans, Santilli movió rápido sus fichas: viajó con Luis Caputo a Catamarca y se reunió con Jalil y Suárez.
En una semana marcada por los cruces y los pases de factura, con un clima de mucha tensión, tanto el oficialismo como la oposición empezaron a definir sus prioridades de cara a una campaña que ya empezó a tomar temperatura.
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Diego Santilli y Luis Caputo firmaron este viernes con los mandatarios Raúl Jalil y Elías Suárez el convenio de un acueducto que beneficiará a Catamarca y Santiago del Estero. Esta decisión es parte de la estrategia que despliega la Casa Rosada de cara a las elecciones de 2027.