El incremento acumulado del 6,6% se dispara de manera automática por el mecanismo de enganche vigente en la Cámara alta desde 2024.
El comienzo del receso invernal en la Cámara de Senadores de la Nación llegó acompañado por una nueva controversia en torno a los ingresos de los legisladores. A partir del último acuerdo salarial cerrado para los trabajadores del Congreso, que contempla un aumento acumulado del 6,6% distribuido entre junio (2,4%), julio (2,2%) y agosto (1,9%), las dietas de las autoridades del cuerpo sufrirán un salto automático que llevará sus remuneraciones brutas hasta la cifra de 12 millones de pesos.
Esta suba no obedece a una votación reciente, sino a la vigencia de la resolución aprobada en abril de 2024 que ata los haberes de los senadores al valor del módulo salarial de los empleados legislativos. De este modo, la dieta se compone de 2.500 módulos base, sumados a 1.000 por gastos de representación y 500 por desarraigo -además de una decimotercera liquidación anual equivalente al aguinaldo-. Hasta el momento, no existen iniciativas con el consenso suficiente dentro del recinto para derogar esta cláusula de enganche automático.
Ante la falta de marcha atrás en la norma general, la única alternativa para evitar percibir el incremento depende de la decisión individual de cada parlamentario mediante la renuncia expresa o la donación del excedente. En esta línea, desde el bloque de La Libertad Avanza confirmaron mediante un comunicado que sus integrantes optarán por destinar la actualización a "entidades benéficas o instituciones públicas provinciales".
Una postura similar adoptó la bancada de la Unión Cívica Radical (UCR), conducida por Eduardo Vischi. Desde el entorno del legislador correntino ratificaron el criterio fijado en marzo de no aceptar las recomposiciones: "Esos incrementos, toda vez necesarios para acompañar el esfuerzo de los trabajadores, entendemos que no deberían implicar mejoras para los legisladores, en sintonía con el marco de razonabilidad que vivimos como sociedad".
El entendimiento salarial que desencadenó el nuevo valor de los módulos fue firmado el pasado viernes 17 de julio entre las autoridades parlamentarias y los gremios APL, ATE y UPCN. Durante el encuentro paritario, el titular de APL, Norberto Di Próspero, exigió la creación de una comisión para revisar las categorías más postergadas y cuestionó los pluses discrecionales otorgados de forma paralela en la Cámara Baja.
El escenario en Diputados marca un fuerte contraste. Al no contar con una cláusula de enganche equivalente -dado que los ajustes dependen de la firma del presidente del cuerpo, Martín Menem-, las dietas brutas en esa sala se ubican en torno a los 7 millones de pesos, lo que representa una brecha de casi un 40% por debajo de lo que percibirá un integrante de la Cámara Alta.