El desembarco de "El Colo" en la Jefatura de Gabinete marcaría un relanzamiento de la gestión libertaria y reconfigurará el organigrama estatal, trayendo de regreso al Ministerio del Interior bajo su órbita. En tanto, Javier Milei permaneció en Olivos y respaldó las muestras de apoyo de su entorno al renunciante funcionario.
El Gobierno nacional ultima los detalles para concretar un fuerte rediseño en su estructura de poder tras la renuncia de Manuel Adorni. Diego Santilli es el elegido por la Casa Rosada para asumir la Jefatura de Gabinete, un movimiento clave con el que se buscará un relanzamiento político de la gestión libertaria. Según voceros gubernamentales, el anuncio oficial de su designación podría efectivizarse este mismo domingo, mientras que la jura y la asunción formal del cargo quedarían reservadas para los primeros días de la semana próxima.
Fuentes oficiales señalaron que el arribo de Santilli reconfigurará de manera sustancial el organigrama estatal. Bajo el nuevo esquema, la cartera de Interior volvería a funcionar bajo la órbita directa de la Jefatura de Gabinete. Si bien se espera el posterior nombramiento de un nuevo ministro para ocupar esa oficina, "El Colo" se mantendrá como su jefe político directo, replicando la arquitectura institucional que hasta 2025 mantuvieron Guillermo Francos y el entonces titular de Interior, Lisandro Catalán. Santilli había desembarcado originalmente en el Ministerio del Interior a finales de octubre de 2025 para aportar una dosis de diálogo y apertura institucional, semanas después de consolidar una victoria electoral clave para La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires.
Desde su incorporación, el dirigente logró ganarse la confianza plena de Javier Milei, Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, los integrantes del denominado "triángulo de hierro". De confirmarse formalmente el traspaso, Santilli se convertirá en el cuarto jefe de Gabinete de la actual administración nacional, asumiendo una misión centrada en la articulación política con los gobernadores y la oposición parlamentaria tras el severo desgaste político que eyectó a Adorni del cargo.
En el partido fundado por Mauricio Macri venían pidiendo la salida del ahora exjefe de Gabinete. "Ahora podemos concentrarnos en lo que realmente importa: avanzar con la agenda de transformaciones", señalaron desde el bloque de diputados nacionales.
Mientras se definían los cambios en los despachos oficiales, el presidente Javier Milei permaneció durante toda la jornada en la Quinta de Olivos. Pese a las intensas especulaciones en torno a un cierre formal de la gestión del exvocero y jefe de ministros, finalmente no se produjo ninguna foto oficial ni un encuentro de despedida. El mandatario limitó su actividad pública a realizar una serie de reposteos en sus redes sociales, mediante los cuales convalidó los mensajes de respaldo que su entorno más cercano le dedicó al funcionario saliente.
Entre las manifestaciones de apoyo se destacó la de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien defendió públicamente a Adorni tras la difusión de su carta de renuncia. En su mensaje, hizo alusión directa al "difícil e inmerecido momento" que atravesó el exfuncionario junto a su familia debido al impacto de las denuncias públicas y las sospechas en la Justicia por supuesto enriquecimiento ilícito. "Querido Manuel, gracias por tu incansable trabajo durante todo este tiempo y por defender las ideas de la libertad con una pasión y un compromiso que pocas veces se ven", expresó la hermana presidencial, definiéndolo como una persona "íntegra, valiosa y muy querida".
Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aportó una lectura con un tono sensiblemente diferente a través de su cuenta en la red social X. "La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio", sentenció la funcionaria. Aunque la publicación resultó visiblemente menos afectuosa y más rigurosa que la de Karina Milei, también fue replicada por el Presidente desde la residencia de Olivos, evidenciando los matices con los que el oficialismo procesa el cierre de una etapa y el inicio de una nueva reorganización gubernamental.