Tras intensas negociaciones en labor parlamentaria, La Libertad Avanza consiguió suspender el debate de este jueves. Sin embargo, la presión de la oposición y de los propios aliados mantiene latente la amenaza de una histórica moción de censura.
Después de varios días de arduas negociaciones y una tensa reunión de labor parlamentaria, La Libertad Avanza logró suspender la sesión prevista para este jueves y postergar el pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para el próximo 25 de junio. La maniobra le otorgó al oficialismo una semana de oxígeno clave para intentar desactivar una embestida legislativa que amenaza la continuidad del funcionario.
Si bien el Gobierno logró comprar tiempo, no pudo evitar que la oposición impusiera en el temario los proyectos para convocar al ministro coordinador e iniciar un proceso de moción de censura. La discusión finalmente se dará el próximo jueves, en una sesión donde también se debatirá la ley de propiedad privada, el nombramiento de jueces y dos tratados internacionales. En caso de que se apruebe la interpelación, Adorni deberá acudir al recinto a dar explicaciones el 2 de julio, el mismo día en que tiene agendada la presentación de su segundo informe de gestión.
"Si ese proyecto de interpelación tiene una mayoría, eso podría llevar o no a una moción de censura", analizó la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, a la salida del encuentro parlamentario. Y adelantó: "Yo informaré al Poder Ejecutivo de esta circunstancia y veremos qué medidas se toman".
Al ser consultada sobre los motivos que llevan al presidente Javier Milei a sostener al funcionario pese al rechazo generalizado, la legisladora argumentó que el primer mandatario considera que Adorni "no mintió o dio una explicación razonable". "Nada a cuestionarle al Presidente de la Nación", sentenció Bullrich.
El escenario más complejo para la Casa Rosada no proviene únicamente del kirchnerismo, sino de la fractura con sus propios socios parlamentarios. Dirigentes del PRO y de la UCR publicaron duros comunicados exigiendo la renuncia del ministro coordinador, luego de que este admitiera no haber declarado alrededor de 500 mil dólares provenientes de ahorros "en negro" e inversiones en criptomonedas.
La postura de los bloques aliados fue contundente a través del jefe de la bancada del PRO en la Cámara Alta, Martín Goerling: "La gente le picó el boleto a Adorni. No hay lugar donde uno vaya donde no pidan que dé un paso al costado. Es muy grave lo que ha pasado, mentir en el Congreso cuando dio su informe de gestión, la omisión de delito que manifestó públicamente. Perdió la credibilidad para administrar el Estado".
El senador insistió en que el Ejecutivo debería apartarlo de su cargo, pero advirtió que el Gobierno "está empecinado en mantenerlo y por eso se puede dar esta situación excepcional". De avanzar, sería la primera vez que el Congreso utiliza el recurso de la moción de censura desde la incorporación de la figura del jefe de Gabinete en la reforma constitucional de 1994.
Con la magnitud del escándalo amenazando con unificar los votos de los dialoguistas y la oposición, el oficialismo encomendó un operativo de contención contrarreloj. Patricia Bullrich, Diego Santilli, Martín y Eduardo Menem, junto al secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, son los encargados de llevar adelante las conversaciones para frenar la interpelación durante esta semana de gracia que lograron conseguir.
Mientras tanto, la estrategia presidencial es mostrar firmeza. Lejos de ocultarlo, el Gobierno confirmó que este sábado Adorni se mostrará junto a Javier Milei y el resto del Gabinete en la ciudad de Rosario durante el acto oficial por el Día de la Bandera. Una foto política de alto impacto que busca consolidar y blindar al funcionario, al menos hasta el decisivo cruce legislativo que asoma en el horizonte.