El Presidente y su ministro de Justicia calificaron la jornada parlamentaria como un "hito institucional" tras ocho años de parálisis en los nombramientos. El relato oficial optó por un estricto silencio sobre el revés legislativo que convalidó la postulación de la cuñada de Hugo Alconada Mon, en una sesión que ratificó el desmarque de Patricia Bullrich.
El oficialismo logró convertir una jornada de fuerte desobediencia interna en una bandera de éxito de gestión. El presidente Javier Milei celebró este jueves la aprobación masiva de un paquete de 74 pliegos judiciales en el recinto del Senado de la Nación, calificando la votación como "el inicio de la reconstrucción de la Justicia". A través de sus canales oficiales de comunicación, el jefe de Estado buscó capitalizar políticamente el resultado legislativo, eclipsando deliberadamente el rotundo fracaso de la Casa Rosada en su intento por vetar y retirar la postulación de la magistrada María Verónica Michelli.
La narrativa del triunfo fue apuntalada por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien proclamó el fin de "los años en los que el Poder Judicial sufría un abandono que afectaba a todos los argentinos" y agradeció el respaldo político de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El funcionario definió el avance de las designaciones -muchas de las cuales arrastraban más de ocho años de parálisis administrativa- como un logro colectivo de los senadores y extendió un reconocimiento especial al secretario de Justicia, Santiago Viola, por tejer los consensos técnicos para reactivar la Comisión de Acuerdos justo antes del inicio de las restricciones por el Mundial de Fútbol.
Detrás de la euforia discursiva por las 74 vacantes cubiertas, el binomio presidencial aplicó un riguroso cerco sanitario para no mencionar el destino de la postulación para el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n° 3 de La Plata. El Gobierno había ordenado retirar la candidatura de Michelli tras comprobarse en el expediente su lazo de parentesco directo como cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon. Sin embargo, la estrategia de la Casa Rosada chocó de frente contra la resistencia de los bloques opositores y una nueva rebelión interna.
Tras un acuerdo entre los bloques, la Cámara alta finalmente dio el aval para la totalidad de las candidaturas que llegaron al recinto. Patricia Bullrich se abstuvo
La sesión ratificó el anunciado desmarque de la jefa de la bancada de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La senadora porteña bajó al recinto decidida a defender su autonomía de criterio frente a los dictados de los hermanos Milei, argumentando una "objeción de conciencia" para no convalidar el veto del Ejecutivo:
"No se puede atribuir consecuencias disciplinarias a una persona por una relación familiar. La evaluación que hace el Senado es por los méritos técnicos y profesionales. Me voy a abstener de votar en contra de la jueza Michelli, esa es mi posición estrictamente personal y no comprometo a la totalidad de mi bloque", sentenció la legisladora antes de la votación.
El desacato de Bullrich terminó de pavimentar el camino para una contundente derrota táctica de la Jefatura de Estado en el recinto. Sin el bloque oficialista cohesionado para defender el retiro del pliego, la postulación de Michelli fue sometida a votación y cosechó un holgado respaldo transversal de 44 votos a favor contra apenas 18 en contra, blindando institucionalmente la idoneidad de la abogada.
Con el pliego aprobado por la Cámara Alta, el conflicto de poderes se traslada ahora al escritorio del propio Javier Milei. El Presidente se enfrenta al complejo dilema legal y político de firmar o retener el decreto de nombramiento definitivo de la jueza. Una eventual negativa del mandatario a refrendar el diseño aprobado por el Senado estiraría la controversia judicial y abriría un nuevo e impredecible capítulo de tensión en las vísperas del reordenamiento de las mesas políticas del espacio.