Politica Se reuniría la mesa política

Operación enfriamiento: el Gobierno busca contener la interna desatada por el pliego de la jueza Michelli

A una semana del Mundial 2026, los libertarios esperaban un escenario copado por la expectativa futbolística, pero la rebelión de la jefa de bloque por los pliegos judiciales recalentó la agenda. Foto de tregua con Karina Milei y la trastienda de una Mesa Política cruzada por los recelos entre Santiago Caputo y los Menem.

Miercoles, 3 de Junio de 2026

El diseño original del Gobierno nacional para el inicio de junio contemplaba un horizonte de extrema placidez política. Con la Copa del Mundo 2026 a apenas siete días de comenzar, en las usinas libertarias daban por hecho que la atención pública estaría completamente fagocitada por el debut de la Selección y que las siempre latentes internas oficiales quedarían sepultadas bajo el folclore deportivo. Sin embargo, el pronóstico falló. La plana mayor de la agenda mediática sigue tomada por los ruidos en la cúspide del poder, obligando a la Casa Rosada a activar mecanismos urgentes de contención para evitar que la sangre llegue al río antes del parate legislativo que impondrá el Mundial.

Hasta hace pocas jornadas, el optimismo oficial estaba justificado. La gestión venía de atravesar dos semanas de notable tranquilidad, apuntalada por la difusión de indicadores económicos favorables y el paulatino agotamiento mediático de la investigación que pesaba sobre el vocero Manuel Adorni. A ese panorama se sumó la conmoción social por el femicidio de la adolescente Agostina Vega, un caso que acaparó el interés nacional y desplazó la rosca política de las pantallas. Pero la calma se rompió el lunes de la forma menos pensada: un tuit de Patricia Bullrich expuso la primera gran desobediencia interna al rechazar la orden de los hermanos Milei de retirar el pliego judicial de María Verónica Michelli.

El desplante escaló rápido en el plano privado. Trascendió que, en una tensa charla telefónica posterior a su publicación, Bullrich le ofreció formalmente su renuncia a Javier Milei como jefa de la bancada de La Libertad Avanza en el Senado, una opción que el Presidente desestimó de inmediato. El episodio, no obstante, dejó flotando un espeso clima de sospecha sobre los movimientos futuros de la senadora porteña. En su entorno se encargaron de remarcar una distinción conceptual que enfurece al ala dura de la Casa Rosada: aclaran que Bullrich no es una "empleada" de la gestión sino una socia política del Presidente, y que bajo esa lógica no le debe obediencia ni explicaciones a la Secretaría General de la Presidencia. "Ella solo dialoga con Javier", repiten.

El Senado oficializa el pliego de la jueza Michelli y se recalienta la interna libertaria

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En una tensa reunión de Labor Parlamentaria, Victoria Villarruel y la oposición acordaron avanzar con la postulación de la magistrada para la próxima semana, rechazando el pedido de la Casa Rosada de retirar su pliego por ser familiar de un periodista. Patricia Bullrich ratificó su "objeción de conciencia" ante el Presidente, mientras el ala dura del bloque pide su cabeza en la conducción.

La foto en el despacho de Karina y el fantasma de la Mesa Política

Conscientes de que el conflicto amenazaba con dinamitar los puentes en el Senado, este miércoles las partes escenificaron una tregua obligada. Bullrich asistió al despacho de Karina Milei y, con el aval de la secretaria general, subió a sus redes una foto conjunta con la frase: "Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente". Una maniobra de control de daños idéntica a la que el Gobierno ensayó el pasado 26 de mayo en la oficina de Adorni, cuando reunió a toda la Mesa Política un día después de que Milei bajara una estricta línea de alineamiento a su Gabinete tras el Tedeum del 25 de mayo.

A pesar de los esfuerzos por mostrar unidad, el ambiente en la Mesa Política -el órgano donde los libertarios definen la agenda legislativa y los pactos con la oposición dialoguista- es de una desconfianza total. Más allá del "frente Bullrich", la confrontación más subterránea y feroz de la hora actual engloba el fuerte choque de intereses entre el estratega presidencial Santiago Caputo y el bloque familiar de los primos Martín y "Lule" Menem. En el oficialismo confían en que la semana próxima se convocará a una nueva reunión de esta mesa para acallar los rumores, replicando la estrategia de pacificación que funcionó transitoriamente a fines de mayo.

El plan para aislar a los legisladores y la dinámica del Gabinete

La profundidad de las internas quedó en evidencia con un plan que cobró fuerza en el entorno más estrecho de Karina Milei: la idea de institucionalizar una mesa de coordinación política integrada exclusivamente por funcionarios del Poder Ejecutivo. El objetivo oculto de este movimiento es directo: diseñar un espacio de toma de decisiones donde la senadora Bullrich no tenga silla ni derecho a voto. El asesor Santiago Caputo retendría su centralidad por su rol multifunción en la Casa Rosada y, si bien quedaría excluido el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, su sector garantizaría el cupo y la influencia a través de la presencia de la propia Karina y de Lule Menem.

Karina Milei recibió a Patricia Bullrich en Casa Rosada

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La secretaria general de la Presidencia mantuvo un encuentro con la senadora oficialista, que viene marcando diferencias con el Gobierno en los últimos días

Este esquema paralelo busca diferenciarse de las tradicionales reuniones de Gabinete que encabeza Javier Milei en Balcarce 50. En el seno del Ejecutivo ya existe un consenso generalizado respecto a que los encuentros de ministros perdieron su naturaleza operativa: los funcionarios perciben que esas citas ya no sirven para repasar el estado de gestión de cada cartera, sino que funcionan meramente como un púlpito desde el cual el jefe de Estado realiza bajadas de línea ideológicas y marca el rumbo general del barco.

Por el momento, Milei optó por el pragmatismo absoluto. El Presidente eligió no castigar ni marginar a ninguno de sus alfiles heridos, y aplicó su propia dosis de indiferencia al evitar cualquier tipo de reacción o réplica en su cuenta de X frente al mensaje de insubordinación de Bullrich. En el búnker bullrichista se aferran a ese silencio como una victoria táctica, asegurando que el diálogo del lunes entre ambos fue sumamente respetuoso y que el vínculo político se mantiene sin fisuras visibles. Un optimismo que chocará la semana próxima con la realidad del recinto del Senado, donde se prevé que la oposición y el ala bullrichista consumen el rechazo al veto presidencial sobre el pliego de Michelli justo antes de que ruede la pelota en el Mundial.