Karina Milei, Diego Santilli y Eduardo Menem encabezan las reuniones con gobernadores para tejer acuerdos de cara a la reelección de Javier Milei. La Casa Rosada busca condicionar las alianzas provinciales al apoyo legislativo para terminar con las primarias.
Aunque falten casi dos años para las próximas elecciones presidenciales, La Libertad Avanza (LLA) ya puso en marcha su maquinaria electoral. Con el objetivo de asegurar la gobernabilidad y el camino a la reelección de Javier Milei, el "triángulo de hierro" del armado oficialista comenzó a trazar un mapa de más de diez provincias aliadas o dialoguistas. La estrategia tiene un doble propósito inmediato: garantizar una base territorial sólida y conseguir los votos necesarios en el Congreso para eliminar las PASO, un punto clave de la reforma electoral que hoy enfrenta resistencia en el PRO y la UCR.
El Gobierno divide a sus interlocutores en tres categorías: los socios consolidados como Mendoza, Entre Ríos y Chaco; un segundo cordón de provincias peronistas y partidos provinciales con buen diálogo (Salta, Tucumán, Misiones); y un grupo más complejo integrado por Santa Fe, Córdoba y Chubut, distritos con peso propio que exigen negociaciones más pragmáticas. El mensaje de Balcarce 50 es claro: el apoyo a la eliminación de las primarias podría ser la "llave de entrada" para futuras listas de unidad o acuerdos de no agresión en los territorios.
La cúpula de LLA enfrenta una decisión interna crucial para 2027: priorizar el triunfo nacional de Milei a través de alianzas con gobernadores de otros signos políticos o intentar "pintar el país de violeta" con candidatos propios en cada distrito. Esta última opción genera recelo en los mandatarios provinciales, quienes temen que el crecimiento de LLA ponga en riesgo sus propias estructuras de poder locales.
Para los gobernadores, la negociación gira en torno a dos ejes: recursos y supervivencia electoral. Muchos evalúan desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales para protegerse de una eventual ola libertaria, tal como ocurrió en 2025. Desde la Casa Rosada, la contrapropuesta incluye la posibilidad de unificar listas legislativas o incluso negociar cargos de vicegobernadores. "El Gobierno puede ganar mucho si logra insertarse en los gabinetes locales", analizan fuentes oficiales, mientras los canales de diálogo permanecen abiertos en un escenario que promete ser un "todo o nada".