En el marco de la ExpoEFI, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado adelantó proyectos sobre la Ley de Tierras, reformas para Sociedades de IA y cambios en la Ley de Cabotaje. Aseguró que la apertura a capitales extranjeros generaría ingresos por US$ 15.000 millones.
El Gobierno nacional se prepara para una nueva ofensiva legislativa en el Congreso con el objetivo de profundizar la desregulación de la economía. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, detalló la hoja de ruta del Ejecutivo y envió un mensaje directo a los mandatarios provinciales para que acompañen las reformas estructurales.
Durante su exposición ante empresarios y financistas en la ExpoEFI, Sturzenegger hizo hincapié en la necesidad de eliminar las trabas que, según su visión, mantuvieron al país en un "estancamiento de 15 años".
Uno de los puntos más ambiciosos del paquete de leyes es la modificación de la Ley de Tierras. El funcionario fue tajante respecto al costo de oportunidad de las restricciones actuales: "Solo la derogación parcial de la ley de tierras va a permitir inversión extranjera por unos US$ 15.000 millones", proyectó.
En la misma línea, comparó la realidad minera argentina con la de sus vecinos regionales. Sturzenegger lamentó que, compartiendo la misma Cordillera de los Andes, Chile exporte US$ 60.000 millones anuales en minería mientras Argentina se autoimpone restricciones. "Después hablamos de préstamos con el Fondo, cuando esos recursos los tenían Chile, Perú y Bolivia y nosotros nos restringíamos", sentenció.
El ministro también adelantó reformas en áreas modernas y estratégicas:
En un tramo más político de su discurso, el ministro interpeló directamente a gobernadores presentes. Se dirigió a Raúl Jalil (Catamarca), recordándole los beneficios que su provincia obtuvo de leyes previas para pedirle que interceda ante sus colegas por la Ley de Cabotaje. El mismo reclamo de apoyo fue extendido al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés.
Para el Ejecutivo, estas reformas no son solo cambios técnicos, sino la vía para eliminar lo que Sturzenegger define como una "prohibición de crecer" que ha condicionado la macroeconomía argentina en la última década y media.