Aunque el Gobierno atraviesa semanas de mayor ruido político y el propio Javier Milei salió a pedir "paciencia" por la marcha de la economía, en la City todavía no aparece una señal clara de ruptura: los bonos siguen reflejando una alta probabilidad de continuidad oficialista hacia 2027.
El oficialismo entró en un modo más defensivo por el deterioro del clima político y económico, en un contexto de encuestas más adversas y de una economía que no mejora al mismo ritmo para todos los sectores. En ese marco, Milei admitió que "estos últimos meses fueron duros" y pidió paciencia, pero esa fragilidad todavía no encuentra un correlato nítido en la valuación de los activos argentinos.
La referencia que hoy mira el mercado está en los Bonares en dólares con vencimiento en octubre de 2027 y octubre de 2028. La colocación del AO28, que ya entra de lleno en el período posterior al actual mandato presidencial, fue seguida como un termómetro del llamado "riesgo de reversión": el bono a 2028 salió con un rendimiento de 8,5% a 8,9%, bastante por encima del AO27, que quedó cerca del 5%, una brecha que expone cuánto pesa para los inversores la duda sobre la continuidad del programa económico más allá de 2027.
Sobre esa diferencia trabajó la consultora 1816 en un ejercicio de sensibilidad que captó la atención de la City. Según ese cálculo, replicado por El Economista, la probabilidad implícita de una reelección de Milei sería de 93% si se asume que el AO28 valdría US$60 ante una derrota oficialista, y de 73% si en un escenario opositor ese mismo bono conservara un valor de US$90. No se trata de una encuesta electoral, sino de una lectura financiera sobre los precios actuales de la deuda.

El Presidente enfrenta dos momentos delicados: la exposición del jefe de Gabinete en Diputados y la marcha convocada por la CGT, en un contexto de malestar social.
De todos modos, esa apuesta del mercado no implica ausencia de riesgos. El tramo largo de la deuda sigue pagando una prima relevante, precisamente porque persisten dudas sobre la sustentabilidad del plan y sobre la capacidad de la Argentina para financiarse más allá del corto plazo. En esa línea, el economista Gustavo Cañonero advirtió que tarde o temprano habrá que volver a testear el apetito del mercado externo y sumar nuevas fuentes de financiamiento al programa económico.
La conclusión que hoy domina entre los operadores es que, pese al desgaste en la imagen presidencial y a las turbulencias políticas recientes, los precios de los bonos todavía se inclinan por un escenario de continuidad. El mercado no ignora los problemas, pero sigue creyendo que Milei conserva una ventaja competitiva de cara a 2027, aun cuando el desafío de bajar el riesgo país y consolidar la estabilización siga abierto.