Cómo viven el Presidente y su círculo íntimo una de las semanas con mayores turbulencias desde el inicio de la gestión. Hartazgo social e índices económicos en la mira. El relanzamiento del PRO. La reunión entre Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta
Javier Milei está ofuscado. Cruzado. Contrariado. Irascible. Caliente. Son todos adjetivos calificativos que su equipo chico usa para describir el humor presidencial en estos días de complejidades superpuestas: escándalos institucionales que penetraron la agenda pública e indicadores sociales y económicos complicados. En la intimidad de la Quinta de Olivos, el primer mandatario despotrica contra el Círculo Rojo "que habla para sí mismo y vive encerrado en su burbuja", contra "empresarios prebendarios que van mostrando la hilacha", "industriales desagradecidos que algún curro deben estar cubriendo" y "periodistas ensobrados que sólo lloran pauta publicitaria".
Reflexiona, cuando está tranquilo, que todos esos actores no quieren abrazar su plan porque termina con sus privilegios y levanta la voz, en los numerosos momentos en los que pierde la calma, que es obvio que vienen por él. A veces sacia la ansiedad pasando largos minutos scrolleando en el feed de la red social X, leyendo, replicando y difundiendo mensajes sin filtro alguno de ningún asesor comunicacional. Si reconoce errores autoinfligidos, lo hace durante escasos segundos; le dedica bastante más tiempo, según pudo confirmar Infobae a través de una decena de fuentes de su riñón político, a desarrollar teorías conspirativas que explicarían por qué los viajes de Manuel Adorni, las novedades judiciales de la causa Libra, cierta maldad en los análisis de las más recientes cifras de inflación y hasta la difusión de encuestas que no lo benefician forman parte de una estrategia de "la casta" para dilapidarlo.
Lejos quedó el Milei que el 5 de agosto de 2025 había prometido elevar el nivel del debate público. "Voy a dejar de usar insultos a ver si están en condiciones de poder discutir ideas", afirmó durante un evento de la Fundación Faro, argumentando en aquel entonces que sus detractores se enfocaban en las formas por su falta de capacidad intelectual para debatir ideas. Pero este 1 de marzo de 2026 algo cambió: en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso los feroces cruces con la oposición parecieron traer de las tinieblas a la bestia dialéctica que permanecía dormida. Y así, en apenas unas semanas, volvió a utilizar su combustible favorito: las frases fuertes (el socialismo como "una mierda", el wokismo como "un virus mental" o los "zurdos" como "roñosos"), las descalificaciones ("imbéciles", "ratas" o "vagos que yo no sé si odian más bañarse o trabajar") y los sobrenombres ("Don Chatarrín de los Tubitos Caros", "Don Gomita Alumínica" o "el Señor Lengua Floja"). Fue y es el regreso del que los propios denominan "el Milei original", pero en "modo reloaded".
El Presidente en Tucumán (Nicolas Nuñez)
La súbita cólera de un hombre que irrumpió en el ecosistema electoral como un líder disruptivo, pero que aprendió a ser estratégico y paciente después de la contundente victoria legislativa del año pasado, genera una pregunta que suena razonable en los pasillos de la Casa Rosada: ¿tiene que ver esta actualidad con la inesperada acumulación de dolores de cabeza que aqueja a La Libertad Avanza desde las exitosas sesiones extraordinarias? "Estamos en medio de una tormenta perfecta. Lo de los vuelos a Nueva York y Punta del Este, lo de Mauricio Novelli más vinculado a nosotros de lo que quisiéramos, lo del 2,9% del IPC por segundo mes consecutivo y cierto malestar de la micro, todo junto. Y lo peor es que no hay ningún kuka al que podamos culpar en el medio. La crisis es toda nuestra", se lamenta uno de los funcionarios de primera línea que más aprecia al inquilino del Sillón de Rivadavia, equidistante en la interna de recelos y desconfianzas entre Karina Milei y Santiago Caputo. "Está bastante sacado, pero él es así", intenta justificar.
Un paréntesis sobre la última gran controversia violeta: llegó al despacho de Adorni un informe reservado que confirma que su imagen positiva se derrumbó a apenas el 30%. ¿Precalientan dirigentes como la porteña Pilar Ramírez? No por ahora. Los hermanos Milei están dispuestos a sostener al jefe de los ministros siempre y cuando no tomen demasiado volumen las flamantes denuncias en su contra, que incluyen las llamativas apariciones de una propiedad en un barrio cerrado a nombre de su pareja y contratos de la consultora de la propia Bettina Angeletti con empresas vinculadas al Estado.
Detrás de la irritación presidencial hay algo más que susceptibilidad, vanidad herida o furia contra enemigos tangibles e imaginarios. Hay también una colección de alertas que empezaron a apilarse con rapidez y contundencia. Es que, en cadena, distintos estudios de opinión y números duros de la economía cotidiana empezaron a mostrar lo mismo: una sociedad más cansada, más apretada, más endeudada y bastante menos dispuesta a comprar el relato de que todo dolor presente será recompensado más adelante. Un cóctel espeso que no explica por sí solo el renovado malhumor de la cúpula libertaria, pero que ayuda bastante a entender por qué coincide con una etapa en la que la realidad dejó de tirarle sólo centros.

Aunque lo nieguen o lo maticen, en Balcarce 50 vienen recibiendo conclusiones como estas:
? Según el relevamiento nacional de marzo de Trespuntozero, la evaluación positiva de la gestión cayó a 37,2% y la negativa trepó a 59,8%, el peor registro para el oficialismo en esa serie. El informe confirma que la economía se consolida como el principal problema nacional para más del 60% de los consultados, con un foco particularmente marcado en los bajos salarios, que aparece como la preocupación número uno. En ese contexto, el dato más sensible para LLA aparece en la evolución de la paciencia social: el 59% dice que ya no puede esperar más para que mejore su salario o jubilación. Pero hay más: el 50,2% de los votantes de Milei en octubre de 2023 afirma que llegó al límite de tolerancia con respecto a la situación económica actual.
? Otros trabajos completaron el mismo rompecabezas. El monitor de D'Alessio IROL-Berensztein mostró que 61% de los encuestados cree que la situación económica está peor que hace un año, contra apenas 37% que considera que mejoró. El relevamiento también refleja un clima de expectativas negativas: crece el porcentaje de encuestados que cree que la situación seguirá igual o empeorará en los próximos meses, en un contexto donde los ingresos no logran recomponerse frente a la inflación.
? Para Zuban Córdoba, en línea con los demás colegas, la desaprobación llegó a 58,7% y la aprobación quedó en apenas el 35,4%. Esto implica que la brecha entre aprobación y desaprobación es de casi 20 puntos, "consolidando un saldo negativo para el gobierno en la opinión pública", remarcó la consultora.
? El último trabajo de Federico Aurelio agregó otra capa de desgaste, acaso más silenciosa pero igual de corrosiva. Según ese diagnóstico, tres de cada cuatro argentinos dicen que les cuesta llegar a fin de mes y dos de cada tres admiten haberse endeudado para sostener gastos corrientes.
? QMonitor, de QSocial Big Data, ubicó la desaprobación nacional en torno al 53% y mostró números especialmente ásperos en el siempre sensible AMBA: 72% de rechazo en el GBA y 55% en la Ciudad de Buenos Aires. Allí aparecen también las huellas concretas del ajuste: 74% recortó gastos, 69% percibió fuertes aumentos de precios, 66% dejó de comprar ropa y 86% no compró electrodomésticos.
? En este contexto, un reciente estudio nacional de DC Consultores es dramático pero también esperanzador con el rumbo de Milei. Textual: "El primer dato de interés es que se identifica que un 32,9% de los ciudadanos considera una pesadilla el rumbo actual del país. Pese a ese pesimismo, el apoyo (con matices) a la dirección de las políticas y decisiones nacionales, sigue siendo más que importante. Así, el 43,6% ratifica que el actual es el rumbo que deseaban hace ya tiempo. Finalmente, un 23,5% se muestra decepcionado aunque confirma que, pese a ello, quiere un cambio. Para este sector, el costo del presente es alto, pero el miedo al pasado es mayor. El Gobierno no se sostiene hoy por los resultados económicos inmediatos, sino por la vigencia de su promesa original".
? En relación con esta última evaluación general, Casa Tres de Mora Jozami sostiene que la mención a "esperanza" como principal sentimiento respecto a la situación de Argentina bajó los últimos meses pero logra mantenerse en torno a los 40 puntos porcentuales desde diciembre de 2023. De todas formas, los principales problemas para los habitantes del país son: "Situación económica general", "Bajos salarios" y "Desempleo". Y una curiosidad: el mayor apoyo al presidente libertario está concentrado en jóvenes varones de clase alta y hay rechazo masivo en mujeres mayores de clase baja.
Cerraron más de 22.000 empresas desde la asunción de Milei y la caída ya es igual a la de la pandemia (Imagen Ilustrativa Infobae)
A esa secuencia de sondeos adversos se le suman, además, los datos duros de la economía real, menos discutibles que las interpretaciones. El INDEC informó que la desocupación cerró el cuarto trimestre de 2025 en 7,5%, una suba de 1,1 puntos respecto del mismo período del año anterior; equivale a más de 1,7 millones de personas buscando trabajo.
Al mismo tiempo, distintos relevamientos sobre el entramado productivo vienen mostrando otra cara del deterioro: según Fundar, desde la asunción de Milei ya cerraron más de 22.000 empresas y se perdieron al menos 290.000 empleos. El análisis pormenorizado de los guarismos muestra que todas las jurisdicciones, con la excepción de Neuquén, experimentaron retrocesos en su cantidad de compañías.
Ese es el telón de fondo sobre el que caen ahora las advertencias sobre el proceso de desinflación que parece haber entrado en una meseta incómoda. Al respecto, la consultora LLZ de Leandro Ziccarelli, introduce una paradoja para el relato oficial: la guerra con Irán podría abrirle a la Argentina una ventana positiva por exportaciones pero, al mismo tiempo, ese conflicto amenaza con meterle presión a los precios domésticos, con un impacto de más de 6 puntos en los próximos 12 meses, por la suba del barril del petróleo.
Mientras el gobierno lidia como puede con este panorama difícil de relativizar, tanto sus aliados como sus detractores naturales van activando poco a poco, pero con bastante antelación, el "modo electoral 2027". De hecho, a LLA le sorprendió el timing de Mauricio Macri a la hora de criticar algunos aspectos de la realidad. "Los argentinos aguantan los precios que suben, los servicios más caros y que la plata no les alcanza", marcó desde el micrófono central en la cumbre del PRO en Parque Norte. "Es lógico: si no nos pelean un poco, se mueren. Igual no miden más de 5 puntitos", chicanean los operadores violetas.
A propósito del espacio amarillo, que tiene que resolver sus múltiples frentes de conflicto interno, Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta intentaron hacer las paces a través de una reunión híper reservada y desmentida hasta el hartazgo en un Hotel de Puerto Madero. El promotor fue el jefe de gobierno y el ex alcalde aceptó. El fin era acercar posiciones y no dejar puertas cerradas para tener más vínculo a futuro. Cuentan quienes los vieron juntos que primó el tono adusto y que jamás hubo intercambio de sonrisas.
Del lado peronista de la vida, ninguno de los aspirantes que se auto postulan para la arena nacional están contando todavía, acaso porque no lo tienen, cuál sería su plan económico si tuvieran que agarrar las riendas de la nación. Axel Kicillof se prepara para recorrer el país a cuentagotas, con la intención de lo que ya hizo en CABA: lanzar su "Movimiento al futuro" como una alternativa opositora federal. Al gobernador bonaerense no le hicieron cosquillas los primeros pasos formales del pastor evangélico Dante Gebel, que empezó a estar cada vez menos en la sombra con el espacio "Consolidación Argentina". ¿Hay lugar para otro outsider que sorprenda en las urnas? Es de las pocas cosas que hacen reír a Javier Milei en la soledad de Olivos.
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Los mandatarios mantuvieron un encuentro en el Palacio Sándor.