Politica Estrategia 

El Gobierno apuesta a una serie de áreas claves ante la caída de un sector de la industria

El último dato del INDEC mostró una nueva caída en el uso de la capacidad instalada de las fábricas. Mientras sectores como energía, petróleo, minería y agro mantienen niveles de expansión e inversión, buena parte de la industria manufacturera sigue rezagada y obliga a encender señales de alerta.

Domingo, 15 de Marzo de 2026

El dato difundido la semana pasada por el INDEC sobre la utilización de la capacidad instalada en la industria volvió a dejar en evidencia una postal que se repite desde hace tiempo en la Argentina: la existencia de una economía que avanza a distintas velocidades.

En enero, el uso de la capacidad productiva instalada de las fábricas fue del 53,6%, un nivel que se ubicó por debajo del 55% registrado en el mismo mes de 2025 y que representó el segundo valor más bajo desde el inicio de la gestión libertaria. El único antecedente inferior fue marzo de 2024, cuando había marcado 53,2%.

El indicador confirma que, mientras algunos sectores muestran dinamismo y atraen inversiones millonarias, otros siguen sumidos en una marcada retracción. Entre los rubros con mayor nivel de utilización de su capacidad instalada se destacaron larefinación del petróleo, con 86,8%; las industrias metálicas básicas, con 67,6%; y las sustancias y productos químicos, con 64,8%. También mostraron niveles relativamente altos papel y cartón, con 61,7%, y alimentos y bebidas, con 60,2%.

En el extremo opuesto quedaron los productos textiles, con apenas 23,7%; la industria automotriz, con 24%; y la metalmecánica, con 31,4%. En este último caso, el bajo nivel de actividad estuvo asociado a una menor fabricación de maquinaria agropecuaria y de electrodomésticos.

Uno de los datos más sensibles fue precisamente el del sector automotor, que mostró una caída pronunciada frente al mismo período del año pasado: en enero de 2025 había utilizado el 34,8% de su capacidad instalada y ahora descendió al 24%. En contraste, las industrias metálicas básicas exhibieron una mejora interanual, impulsada por un aumento del 17,2% en la producción de acero crudo.

La lectura que deja este escenario es clara: conviven en el país sectores que atraviesan un ciclo de fuerte expansión con otros que todavía intentan sobrevivir. Agro, energía, petróleo y minería encabezan el lote de actividades en alza, con inversiones, anuncios de producción y expectativas favorables. Del otro lado, una parte importante del entramado industrial, incluidas muchas pymes, fabricantes de alimentos, textiles, metalmecánicas y automotrices, sigue mostrando niveles de actividad bajos.

Ese contraste quedó también reflejado en la agenda oficial de los últimos días. Javier Milei participó en Nueva York de la "Argentina Week", donde recibió anuncios de inversión vinculados principalmente al sector energético. Petroleras, empresas relacionadas con el gas y firmas mineras expusieron proyectos por miles de millones de dólares, en una señal positiva para el rumbo de esos segmentos.

Sin embargo, el otro costado de la economía presenta un cuadro menos auspicioso. La baja utilización de la capacidad instalada en ramas fabriles clave comienza a convertirse en un dato que preocupa también al Gobierno, que observa cómo el modelo económico logra resultados en algunos frentes, pero todavía no consigue derramar con la misma intensidad sobre todo el aparato productivo.

En ese contexto, Milei volvió a endurecer su discurso contra parte del empresariado industrial, con cuestionamientos dirigidos a figuras como Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, de Fate. Más allá del tono político de esas críticas, el trasfondo remite a una discusión más profunda: el rumbo de un modelo que exhibe fortalezas en la macroeconomía, pero que todavía necesita ajustes para atender las asimetrías que persisten en la actividad real.

La baja en la capacidad instalada volvió así a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos de la etapa: cómo sostener el impulso de los sectores que lideran la recuperación sin dejar atrás a una industria que, en buena parte, sigue funcionando muy por debajo de su potencial.