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En 26 meses, Milei cambió 116 funcionarios y consolidó un gabinete en permanente reconfiguración

Desde el 10 de diciembre de 2023, la administración libertaria registró un recambio de funcionarios de primera línea cada siete días. Las salidas, renuncias y reestructuraciones atravesaron ministerios, secretarías y organismos clave, en un esquema de poder concentrado en el llamado "triángulo de hierro".

Domingo, 8 de Marzo de 2026
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A 26 meses del inicio del gobierno de Javier Milei, la estructura política de la administración nacional exhibe un rasgo persistente: la inestabilidad en los cargos de primera líneaDesde el 10 de diciembre de 2023, ya dejaron sus puestos 116 funcionarios entre ministros, secretarios, subsecretarios y titulares de organismos descentralizados. El promedio refleja la intensidad del recambio: una salida cada siete días.

La dinámica no se limitó al gabinete nacional. También alcanzó áreas sensibles del aparato estatal, empresas públicas y entes técnicos vinculados a la seguridad, la economía, la diplomacia y la regulación energética. Sin embargo, el fenómeno no se distribuyó de manera uniforme: Capital Humano, Jefatura de Gabinete y Economía fueron los sectores que más modificaciones acumularon desde el comienzo de la gestión.

Detrás de esa rotación aparece una característica central del oficialismo: la concentración del poder en un núcleo reducido, el llamado "triángulo de hierro", integrado por el Presidente, Karina Milei y Santiago Caputo. Desde allí se impulsaron buena parte de los ajustes periódicos sobre la estructura estatal y los cambios en la conducción política de distintas áreas.

Un gabinete reducido que cambió desde el inicio

Antes de asumir, Milei presentó un gabinete de nueve ministerios, además de la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General de la Presidencia. La decisión implicó una fuerte reducción respecto de administraciones anteriores. Pero ese esquema inicial tuvo corta vida.

Uno de los primeros movimientos importantes fue la salida del ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, que dejó el cargo a los 78 días. Tras su desplazamiento, el Gobierno eliminó la cartera y transfirió sus competencias al Ministerio de Economía, ampliando así el poder de Luis Caputo sobre la agenda económica y productiva.

Poco después llegó otro cambio de peso: Nicolás Posse dejó la Jefatura de Gabinete a 169 días de iniciado el mandato y fue reemplazado por Guillermo Francos, que hasta entonces estaba al frente del Ministerio del Interior. Esa modificación derivó en un hecho inédito desde el regreso de la democracia: la desaparición de la cartera del Interior, absorbida por la Jefatura de Gabinete y convertida en vicejefatura, a cargo de Lisandro Catalán.

Más adelante, Milei volvió a rediseñar el organigrama con la creación del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, como una pieza central de la agenda de recorte estatal y reformas impulsada por la Casa Rosada.

Las salidas que marcaron el primer año

Durante el primer año de gestión se produjeron varios de los cambios más resonantes. En Salud, Mario Russo dejó el ministerio en medio de tensiones internas y fue reemplazado por Mario Lugones, un dirigente cercano al núcleo político del oficialismo.

En Cancillería, Diana Mondino salió del Gobierno luego de la votación argentina en Naciones Unidas sobre el embargo a Cuba, en un episodio que aceleró el desgaste de una gestión que ya mostraba señales de conflicto interno. Su lugar fue ocupado por Gerardo Werthein, con la misión de alinear la política exterior con la estrategia de la Casa Rosada.

También hubo movimientos en el área económica. Florencia Misrahi dejó la conducción de ARCA y fue sustituida por Juan Pazo, otro nombre alineado con Luis Caputo.

El segundo año mantuvo el ritmo de cambios

Lejos de estabilizarse, el gabinete mantuvo un alto nivel de rotación durante el segundo año de gestión. Entre diciembre de 2024 y marzo de 2026 dejaron sus cargos 56 funcionarios de primera línea, consolidando la tendencia de un Gobierno en revisión constante.

Uno de los movimientos más relevantes fue la salida de Guillermo Francos de la Jefatura de Gabinete. Milei decidió reemplazarlo por Manuel Adorni, hasta ese momento portavoz presidencial, en una jugada que reforzó el control del círculo más cercano al mandatario sobre la administración diaria.

La rotación también alcanzó a organismos estratégicos, empresas públicas y áreas técnicas. Economía siguió siendo uno de los focos de mayor movimiento, con cambios en secretarías vinculadas a energía, comercio exterior y entes regulatorios.

En Cancillería volvió a registrarse un cimbronazo: Gerardo Werthein dejó su cargo a fines de 2025 y fue reemplazado por Pablo Quirno. Capital Humano, por su parte, acumuló nuevas salidas en secretarías y subsecretarías, lo que terminó de consolidar a esa cartera como una de las más inestables del gabinete.

En paralelo, el Gobierno revirtió una de sus propias decisiones iniciales y restableció el Ministerio del Interior, esta vez encabezado por Diego Santilli, en una apuesta política para fortalecer el vínculo con gobernadores dialoguistas y apuntalar la negociación parlamentaria. También se produjeron las salidas de Patricia Bullrich del Ministerio de Seguridad y de Luis Petri de Defensa, tras asumir bancas legislativas.

Un gabinete que sigue en construcción

En el inicio del tercer año de gestión, la lógica de cambios se mantuvo. La primera salida de alto impacto fue la de Mariano Cúneo Libarona en Justicia, reemplazado por Juan Bautista Mahiques. Con él también fue desplazado Sebastián Amerio, su segundo en la estructura ministerial.

A más de dos años de la llegada de Milei a la Casa Rosada, el balance muestra un gabinete lejos de la quietud. Las salidas obedecieron a una combinación de renuncias personales, disputas internas y reestructuraciones administrativas definidas desde el centro del poder. El resultado es una administración en permanente rediseño, donde la flexibilidad en los cargos convive con una toma de decisiones cada vez más concentrada.