Marcela Acuña, esposa de Emerenciano Sena y una de las acusadas por la desaparición y muerte de Cecilia, declaró este mediodía ante el tribunal.
Marcela Acuña, esposa de Emerenciano Sena y una de las acusadas por la desaparición y muerte de Cecilia, declaró este mediodía ante el tribunal.
Dentro de su testimonio, intentó desligarse del crimen y manifestó: "Yo no tengo nada que ver con el hecho". Sin embargo, afirmó: "Vi un bulto en la habitación y supuse que era un cuerpo".
Tras la declaración de Acuña, el fiscal Jorge Cáceres Olivera señaló que siguen incorporando pruebas a la causa y confirmó que todos los detenidos seguirán en prisión.
"Cada uno dio su postura de lo que pasó el día del femicidio de Cecilia. Todos los testimonios son importantes, cada uno elabora su propia estrategia defensiva. Vamos sumando elementos probatorios y nosotros estamos trabajando fuerte en nuestra hipótesis", sostuvo.
En ese sentido, afirmó que ninguno respondió preguntas de la fiscalía, "salvo Obregón que manifestó interés en colaborar con la investigación".
En los próximos días estarán los resultados de los restos óseos encontrados ayer y agregó que se les dictará prisión preventiva a los detenidos para que sigan en la cárcel.
La detenida fue llevada desde el Departamento de Violencia Familiar y Género, donde estaba alojada, hacia la fiscalía. Recorrió las 15 cuadras que separan ambos edificios en medio de un fuerte operativo policial. Por motivos de seguridad, dejó la dependencia con la cabeza protegida con un casco, tal como sucedió con Emerenciano cuando declaró este martes. Al llegar a la fiscalía, varios vecinos la recibieron al grito de “asesina”.
Se fue como llegó: Acuña dejó la sede de la fiscalía en medio de incidentes de los vecinos que protestaban en su contra. La policía de Chaco debió realizar un cordón para proteger el móvil que la trasladó de vuelta a su lugar de detención.
La líder piquetera, que se encuentra imputada por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en calidad de co-autor, había iniciado una huelga de hambre la semana pasada, ya que su pareja no había sido beneficiado con la prisión domiciliaria.
Acuña es, para la querella, la autora material del femicidio. Juan Arregín, el abogado que representa junto a Gustavo Briend a la familia de Cecilia, afirmó: “Para la fiscalía, el asesino es César, pero para nosotros sería Marcela Acuña” ,en diálogo con Radio Continental.
“Cecilia y César no podían convivir porque Marcela les prohibía y este chico estaba bajo la terrible influencia de su madre”, agregó y continuó: “Hay un dato que no es menor: hay que entender que, para los Sena, su hijo era el príncipe heredero de todo este monstruo que crearon“. Para el abogado, el móvil del homicidio no fue económico, sino “sacar a Cecilia del medio”.
Por otra parte, se pospusieron los reconocimientos de los objetos hallados entre el domingo y este martes en las inmediaciones del Barrio Emerenciano, como el dije con forma de cruz atribuido a Cecilia hallado en los últimos rastrillajes y varios elementos de la valija quemada que fue encontrada en un descampado. Los procedimientos con la familia de la víctima se iban a hacer este miércoles, pero se pospusieron nuevamente: entre mañana y pasado se completarían, avisó el fiscal Cáceres Olivera.
Este martes, buzos tácticos hallaron restos óseos triturados y un dije con forma de cruz -similar al que usaba Cecilia- en el interior de una bolsa hallada en el lecho del río Tragadero, lindero a la chanchería de la familia Sena.
La clave para llegar al lugar fue la declaración que Obregón dio ante los fiscales Cáceres Olivera, Jorge Gómez y Nelia Velázquez, en lo que algunos lo interpretaron como el quiebre del “pacto de silencio” que mantenían los imputados.
Obregón, que es el marido de Fabiana González (también detenida por el caso), declaró que arrojó bolsas en el lecho del río por pedido de Sena, pero que nunca supo el contenido, dijeron las fuentes.
Strzyzowski fue vista por última vez el 2 de junio pasado, a las 9.16, cuando ingresaba a la casa de la familia Sena. Para los fiscales, Emerenciano, Acuña, su hijo César, González y Obregón tuvieron un rol directo en el crimen de la joven, ya que para ellos todos estuvieron en la casa de Santa María de Oro, donde sospechan que ocurrió un ataque vinculado a una discusión por dinero.
La joya fue hallada en el Río Tragadero, en las inmediaciones de la chanchería perteneciente al matrimonio de Emerenciano Sena y Marcela Acuña.
Por esa razón, al matrimonio lo imputaron por “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en calidad de coautor” y a su hijo por ese mismo delito “agravado por el vínculo y por haberse realizado en un contexto de violencia de género (femicidio)”. En tanto, a González le endilgaron el “homicidio agravado en calidad de partícipe necesario” y a Obregón ser “partícipe secundario”.
Mientras que Gustavo Melgarejo, casero del campo de la familia Sena, y su pareja Griselda Reinoso, fueron imputados por “homicidio agravado en calidad de partícipe secundario”, ya que se cree que su participación fue para eventualmente deshacerse del cuerpo.