El acusado, un hombre de 35 años, permanecía prófugo desde mayo de 2025, cuando la víctima de 15 años recibió un disparo en la cabeza frente a una cancha de fútbol. Fue capturado tras un allanamiento y quedó a disposición del fiscal Oscar Malla.
La Policía de Mendoza logró capturar este martes a un hombre de 35 años que se encontraba prófugo y era intensamente buscado como el principal sospechoso del asesinato de un adolescente de 15 años. El crimen, que generó gran conmoción social, ocurrió el 2 de mayo de 2025 en el interior del barrio Olivares, en la Ciudad de Mendoza. Con esta captura, la causa penal registra un avance fundamental para lograr el esclarecimiento definitivo del hecho.
El sospechoso, identificado por los investigadores mediante sus iniciales M.W.H.Z., fue localizado y aprehendido durante un allanamiento realizado en una vivienda situada en el barrio 8 de Abril, en el departamento de Las Heras. Tras el procedimiento, el hombre fue trasladado de inmediato y quedó alojado en los calabozos de la Subcomisaría Iriarte. En el caso interviene el fiscal de Homicidios Oscar Malla, quien ya ordenó el traslado del detenido a Sanidad Policial para la correspondiente revisión médica de rigor, antes de su remisión al Polo Judicial, donde será imputado formalmente en las próximas horas.
El trágico suceso que originó la investigación penal se desencadenó a partir de reiterados llamados a la línea de emergencias 911 que alertaron a las autoridades sobre un violento tiroteo en las calles del barrio Olivares. Los vecinos que se comunicaron solicitaron con urgencia el envío de una ambulancia, advirtiendo que un menor de edad yacía gravemente herido en el suelo tras haber recibido un impacto de bala en la cabeza.
La víctima, un adolescente que tenía domicilio en el cercano barrio San Martín, fue emboscada y atacada a balazos en el pasillo 8 del complejo habitacional, justo frente a una cancha de fútbol. Los primeros efectivos policiales en arribar al lugar constataron la gravedad del cuadro y, ante la desesperación de los testigos y la urgencia médica, decidieron subir al menor a un móvil de la fuerza para trasladarlo de emergencia hacia la guardia del hospital Lagomaggiore. Lamentablemente, al ingresar al centro asistencial, los profesionales de la salud confirmaron que el joven ya había fallecido, detallando que el deceso se produjo por una herida de arma de fuego en el cráneo, con orificio de entrada en la región frontal izquierda y sin orificio de salida.
En las horas posteriores al asesinato, personal de la División Homicidios desplegó un exhaustivo rastrillaje en los alrededores de la barriada con el propósito de hallar el arma utilizada en el ataque, aunque la búsqueda arrojó resultados negativos. Debido a la fuerte tensión vecinal que se generó tras el homicidio, los investigadores debieron solicitar el apoyo de los cuerpos de Infantería para reforzar el perímetro y preservar la escena del hecho mientras los peritos de Científica completaban las tareas técnicas, cuyas pruebas recolectadas permitieron finalmente acorralar y detener al presunto autor material.