El tribunal le impuso una pena de un año y medio por ciberacoso sexual contra un chico de 14 años, que se unificó con una condena previa por narcotráfico. Antes había estado vinculado a la grupo narco llamado "La banda de los papelitos".
La Justicia de San Rafael condenó este miércoles a Federico Rubén Cramero a un año y seis meses de prisión efectiva por el delito de grooming. Debido a que el acusado tenía una condena previa de tres años en suspenso, el tribunal unificó ambas penas y fijó un total de cuatro años y seis meses de cárcel de cumplimiento efectivo y sin posibilidad de acceder a la libertad condicional.
Pese a la condena, el juez rechazó el pedido de prisión preventiva hasta que el fallo quede firme. Por ese motivo, Cramero permanecerá en libertad bajo una serie de restricciones: prohibición de salir del país, obligación de presentarse semanalmente ante el tribunal, impedimento de modificar su domicilio y prohibición de contacto y acercamiento con la víctima y los lugares donde ésta se encuentre.
Cramero, contador público de 33 años, ya había quedado involucrado años atrás en una causa federal por narcotráfico que en San Rafael fue conocida como la "Banda de los Papelitos". La investigación determinó que la organización comercializaba drogas en la zona céntrica de la ciudad mediante una modalidad en la que los compradores aguardaban en la vía pública mientras desde un edificio arrojaban envoltorios de papel con estupefacientes.
El hombre fue sido detenido el 27 de agosto de 2022 y durante un allanamiento realizado en su vivienda secuestraron 228 gramos de marihuana. Dos años después recibió una condena de tres años de prisión en suspenso, situación que le permitió recuperar la libertad.
La nueva causa comenzó el 9 de noviembre de 2024, cuando una mujer se presentó junto a su hijo de 14 años en la Comisaría del Menor para denunciar que el adolescente había recibido mensajes de WhatsApp desde un número desconocido. Según la acusación, la persona se identificó como "Fede", dijo ser de San Rafael, envió una fotografía y posteriormente realizó propuestas de contenido sexual.
La investigación permitió vincular rápidamente a Cramero con el número telefónico utilizado. De acuerdo con el expediente, la línea estaba asociada a una cuenta de Mercado Pago registrada con su identidad y además el acusado compartió en las conversaciones un perfil de Instagram propio.
Durante la declaración en cámara Gesell, el adolescente relató que en su escuela circulaban comentarios sobre el acusado vinculados a la venta de drogas y al contacto con menores a través de ofrecimientos relacionados con estupefacientes.