El juicio por el crimen de Mercedes Kvedaras reveló chats y audios clave que muestran el hostigamiento, el control y la premeditación de José Figueroa en los días previos al asesinato.
La Sala de Grandes Juicios de Salta se transformó en el escenario de una autopsia digital estremecedora. Durante tres horas, el tribunal escuchó la lectura de los mensajes y audios que José Figueroa le envió a Mercedes Kvedaras en los días previos al crimen ocurrido en el country El Tipal.
La reconstrucción de los hechos fue posible gracias al acceso al celular de Figueroa, ya que el teléfono de la víctima no pudo ser desbloqueado por las restricciones del sistema iOS. De ese dispositivo surgieron los diálogos que hoy son el eje de la acusación.
Los peritos confirmaron que el imputado comprendía la gravedad de sus actos. Los chats no solo documentaron discusiones: construyeron una historia de violencia sostenida, de control sistemático y de un desenlace que, para la acusación, no fue impulsivo sino anunciado.
Todo empezó a mediados de julio de 2023. El 12 de ese mes, Mercedes intentó conciliar: "Solo decirte que al margen del enojo, odio, bronca. Solo tengo buenos sentimientos y recuerdos cuando pienso en nosotros". Pero la respuesta de Figueroa fue un balde de agua fría: "Pese a que me duele un montón, no me interesa ni quiero saber en qué andas... solo tristeza".
Al día siguiente, Mercedes fue directa: "Sos un narcisista, toda la vida ejerciste violencia psicológica conmigo". Figueroa entonces la acusó de victimizarse y le devolvió la acusación.
El 14 de julio, el control se hizo evidente. El imputado le envió un audio donde admitió que revisaba los gastos de Mercedes para vigilar sus movimientos. "Aparece un gasto en Volta, ¿entendés? Como que me lo evadiste... me puse yo a maquinar", reclamó. Además, le exigió una "respuesta respetuosa" porque, según él, había "cambiado" y era "mejor".
Las discusiones por dinero siguieron. El 19 de julio, Mercedes le reclamó por su actitud "enroscada" y por sentirse usada al tener que consultarle hasta por el dentista. Figueroa le reprochó no usar la obra social y la acusó de quejarse del dinero cuando, en base a sus palabras, siempre tuvo todo cubierto.
El sábado 29 de julio de 2023 marcó el punto de no retorno. A las 10.36, Mercedes le escribió a Figueroa: "Estás muy loco, Dios, qué miedo. Estás loco, obvio que te vi". Él no solo no negó haberla perseguido, sino que lo justificó: "Mer, a ver, no me trates ni de loco ni de violento por darme cuenta nada más... No soy boludo...".
La tensión subió cuando Mercedes le dijo: "Te vi que me perseguías. Te vi. es una locura, persiguiendo a tu mujer". "Saber que te vas a lo del flaco y viste, quedarme ahí me duele... Es evidente. Hace mucho hay muchos indicios. Salís desesperada, producidita", contestó Figueroa.
A las 11, Figueroa fue tajante: "Nunca en mi vida te voy a perdonar. A partir de hoy no voy a volver a hablar con vos". Mercedes intentó mantener el diálogo por sus hijos, pero él la ignoró y la insultó: "Hacé tu vida, hacé con tu cu... un florero". Más tarde, la llamó "tóxica" y "mala persona".
El momento más estremecedor llegó por la tarde. A las 16.38, Figueroa escribió: "Para mí estás muerta". Minutos después, insistió: "Moriste. Traidora". Mercedes respondió: "No soy lo que decís".
En ese momento, Figueroa involucró a uno de sus hijos en el conflicto, enviando mensajes desde el teléfono del menor para presionar a Mercedes.
Ella, en shock, le reclamó que frenara esa situación y le advirtió sobre las consecuencias: "Nos mataste a todos. ya está Jota. Nos mataste. Destruiste sus vidas... Los mataste para siempre".
Por la noche, Figueroa pasó de la agresión al lamento. En un audio a las 21.05, lloró y dijo que no estaba preparado para el final: "¿Qué mier... voy a estar preparado? Nada... Soy conciliador todo el tiempo".
Mercedes le confesó que había eliminado sus redes sociales y le advirtió: "Las palabras son muy poderosas. Pueden destruir, pueden destruir a alguien".
Pero Figueroa dejó una frase escalofriante: "Siento que te quiero matar y después nada". También la humilló por su supuesta necesidad de otros hombres: "Vas a tener que tener sangre de pato... para que te sientes al frente mío a explicarme por qué tenés la necesidad de irte con otro vago".
Aquel día terminó con Figueroa encerrado en el baño para no llorar frente a sus hijos, mientras Mercedes le decía: "Me destruye verte así. Mucho dolor".
A tal punto la violencia había impactado en Mercedes que llegó a escribir que estaba "muerta en vida".
Después del 29 de julio, hubo una suerte de tregua. El 31, Mercedes escribió: "Quiero que si alguna vez me pensás, sepas que te amé como a nadie en el mundo". Figueroa respondió: "No te sientas mal ni culpable... No me debes nada".
El 3 de agosto, la tensión volvió. Figueroa le reclamó por dejar a los chicos al cuidado de otros y la acusó de usar la casa como "lugar de transición". El último mensaje, a las 21.36, fue una ironía: "Buenísimo que busques tu felicidad. vos metele no más que acá Gabi y Jotita se ocupan".
Horas después, el silencio digital se transformó en la peor noticia: el femicidio de Mercedes Kvedaras.
En la audiencia, el abogado querellante Jorge Ovejero leyó los mensajes del 29 de julio, mientras que la defensa, a cargo de Juan Casabella Dávalos y María Gabriela Martínez, intentó ampliar el marco temporal mostrando que, además de los conflictos, hubo momentos de diálogo menos confrontativo entre el 12 de julio y el 3 de agosto de 2023.
El hecho que se investiga ocurrió el 4 de agosto de 2023 en la casa del matrimonio en el barrio El Tipal. El juicio se desarrolla ante la Sala IV del Tribunal de Juicio, integrada por los jueces María Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans.
La acusación está a cargo de la fiscal de la UFEM, María Luján Sodero Calvet, y la querella representa a la familia de Mercedes Kvedaras.