Policiales Internada en el Notti

¿Cómo evoluciona la niña de 11 años que fue baleada en Godoy Cruz? 

La menor de 11 años mostró una mejoría tras la operación y podría recibir el alta en los próximos días, pero continúa con asistencia psicológica y psiquiátrica. Mientras tanto, la investigación sigue sin detenidos y la familia denunció nuevas amenazas.

Miercoles, 1 de Abril de 2026

El caso de la niña de 11 años baleada en Godoy Cruz sigue causando conmoción en Mendoza, en un escenario donde la evolución médica abre una pequeña señal de alivio, pero la investigación judicial todavía no logra resultados concretos. Según contó su madre, Johanna, la operación fue exitosa, le retiraron el drenaje y los médicos evalúan darle el alta esta semana o, a más tardar, el próximo lunes.

La recuperación, sin embargo, no es solamente física. La mujer explicó que su hija recibe contención de psicólogas y psiquiatras y que necesita calmantes porque atraviesa un cuadro de profundo temor. "Tiene miedo", relató, al señalar que la menor pregunta de manera constante si ya detuvieron al hombre que le disparó y que no quiere volver a su casa ni salir del hospital.

El ataque ocurrió el sábado 21 de marzo, cerca de las 19.20, en la intersección de Martín Coronado y El Carrizal, en el barrio Los Cerrillos. De acuerdo con la reconstrucción policial, alguien golpeó la puerta de la vivienda, la niña salió a atender y en ese momento fue baleada. Recibió cuatro impactos de calibre 9 milímetros, dos en una pierna, uno en la otra y otro en una mano. El agresor escapó y sigue prófugo.

La causa está a cargo de la Fiscalía de Homicidios y fue calificada como tentativa de homicidio. Hasta ahora no hay detenidos, aunque en las últimas horas la investigación sumó la declaración informativa de un interno de "muy alto perfil", Pedro Morales Anisco, a partir de versiones que lo mencionaban como posible instigador del ataque. Por el momento, la Justicia no reunió elementos para imputarlo.

En paralelo, la familia denuncia que el horror no terminó con la internación. Johanna aseguró que comenzaron a recibir mensajes amenazantes y describió un cuadro de extrema vulnerabilidad para sus hijos, incluido otro menor con discapacidad. La madre resumió el presente con una frase que refleja el impacto del caso: "Esto se ha vuelto algo terrible, parece una película que no termina más".