El cirujano torácico Jorge Abdala explicó en MNews Radio, de El Observador Mendoza, cómo es la intervención pulmonar a la que habría sido sometido el Pontífice, cuáles son los tiempos de recuperación y por qué un viaje en avión podría representar un riesgo después de la operación.
El cirujano torácico Jorge Abdala explicó en MNews Radio, de El Observador Mendoza, cómo es la intervención pulmonar a la que habría sido sometido el Pontífice, cuáles son los tiempos de recuperación y por qué un viaje en avión podría representar un riesgo después de la operación.
La reciente intervención quirúrgica del papa generó interrogantes sobre su estado de salud y la posibilidad de que pueda cumplir con los compromisos internacionales previstos para las próximas semanas. En este contexto, el doctor Jorge Abdala, especialista en cirugía de tórax y jefe asistencial del Hospital Central de Mendoza, analizó el procedimiento y los cuidados necesarios durante la recuperación.
En diálogo con el programa La Verdad al Aire, de MNews Radio, El Observador Mendoza, el profesional explicó las características de este tipo de operaciones y advirtió que los pacientes sometidos a una cirugía pulmonar deben evitar los viajes en avión durante un período aproximado de cuatro a seis semanas.
El especialista aclaró que la información médica difundida sobre el estado del Pontífice es limitada, por lo que sus consideraciones se basan en los datos conocidos públicamente y en su experiencia profesional.
Según explicó Abdala, los reportes difundidos indican que el Pontífice habría sido sometido a una intervención mediante videotoracoscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite operar el pulmón a través de una pequeña incisión.
El procedimiento consiste en colocar al paciente de costado y realizar una abertura de entre dos y cinco centímetros, aproximadamente a la altura de la tercera o cuarta costilla.
A través de ese acceso se introduce una cámara junto con instrumentos quirúrgicos especiales que permiten observar el interior del tórax y retirar el tejido afectado.
Durante la operación se utiliza anestesia general y un sistema de ventilación que permite mantener funcionando uno de los pulmones mientras se interviene el otro.
De acuerdo con la información disponible, Abdala consideró que se habría realizado una lobectomía pulmonar, procedimiento mediante el cual se extrae uno de los lóbulos del pulmón.
También señaló que es posible que se hayan retirado ganglios linfáticos cercanos para determinar si existía extensión de la enfermedad.
En determinados casos, los cirujanos realizan una biopsia intraoperatoria que permite analizar el tejido durante la intervención y decidir cómo continuar con el procedimiento.
El especialista explicó que, una vez retirada la lesión, comienza una etapa fundamental para determinar el alcance de la enfermedad.
Este proceso se denomina estadificación y permite establecer las características del tumor, la posible afectación de los ganglios linfáticos y la presencia o ausencia de metástasis en otras partes del organismo.
La clasificación se realiza mediante el sistema TNM, que contempla tres aspectos centrales: el tamaño del tumor, el compromiso ganglionar y la extensión de la enfermedad a distancia.
A partir del procedimiento quirúrgico descripto públicamente, Abdala consideró posible que la enfermedad se encuentre en una fase temprana.
"Probablemente el Papa esté en un estadio 1, un estadio bien temprano", señaló, aunque aclaró que se trata de una estimación basada en los trascendidos y no de un diagnóstico confirmado.
En caso de tratarse de un tumor localizado, la cirugía podría resultar suficiente como tratamiento. Sin embargo, la decisión depende de los resultados de los estudios posteriores y de la evaluación del equipo médico.
Uno de los principales puntos abordados durante la entrevista fue el tiempo de recuperación que requiere una intervención de estas características.
Abdala explicó que las técnicas mínimamente invasivas permiten una recuperación más rápida que las operaciones convencionales.
Cuando la evolución es favorable, el alta hospitalaria puede producirse entre las 48 y las 72 horas posteriores a la intervención.
No obstante, el profesional aclaró que los tiempos varían según la edad del paciente, sus condiciones generales de salud y la presencia de otras enfermedades.
Además, recibir el alta médica no significa que la persona esté inmediatamente en condiciones de retomar todas sus actividades habituales.
Por qué la cirugía podría complicar la visita del Papa a Argentina
La posibilidad de que el Pontífice realice su gira por Latinoamérica fue uno de los temas centrales de la entrevista.
Abdala advirtió que la presurización de las cabinas de los aviones representa una consideración médica importante para quienes fueron sometidos recientemente a una cirugía pulmonar.
En términos generales, explicó que estos pacientes deben evitar los vuelos durante un período de entre cuatro y seis semanas, aunque la recomendación definitiva depende de su evolución y de la evaluación de los profesionales tratantes.
"Un paciente no debería subirse a un avión hasta pasar las cuatro o seis semanas", sostuvo el especialista.
La situación adquiere especial relevancia por las características de los viajes internacionales del Pontífice, que incluyen trayectos transatlánticos de entre 12 y 15 horas.
En ese sentido, Abdala consideró que la continuidad de la agenda podría convertirse en un tema de evaluación para el equipo médico del Papa.
"Mi opinión es que va a estar compleja la decisión de mantener la visita", expresó.
El calendario previsto para la gira latinoamericana contempla una visita a Uruguay el 6 de noviembre, según se mencionó durante el programa. La cercanía de esa fecha con la intervención genera interrogantes sobre la posibilidad de concretar los desplazamientos.
De todos modos, el profesional remarcó que cualquier decisión dependerá de la evolución clínica y de las indicaciones del equipo médico responsable.
Más allá del caso del Pontífice, el cirujano del Hospital Central aprovechó la entrevista para destacar la importancia del diagnóstico temprano del cáncer de pulmón.
Según explicó, existen diferencias significativas en el pronóstico de los pacientes cuando la enfermedad se descubre mediante estudios preventivos y cuando el diagnóstico se realiza después de la aparición de síntomas.
En los casos detectados de manera temprana y sin manifestaciones clínicas, señaló que la supervivencia a cinco años puede superar el 85% o 90%.
Por el contrario, cuando la enfermedad se identifica a partir de síntomas como dolor, pérdida de peso o expectoración con sangre, el pronóstico puede ser considerablemente menos favorable.
El especialista destacó que a nivel internacional se promueven programas de detección temprana mediante tomografías de baja dosis, dirigidos especialmente a personas que presentan determinados factores de riesgo, como antecedentes de tabaquismo.
Estos controles permiten identificar lesiones pulmonares pequeñas y aumentar las posibilidades de iniciar un tratamiento en etapas iniciales.
En ese contexto, Abdala subrayó que la detección precoz es uno de los principales factores para mejorar las posibilidades de supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón.
Mientras tanto, la evolución del Pontífice y los resultados de los estudios posteriores a la cirugía serán determinantes para conocer su pronóstico y establecer cuándo podrá retomar sus actividades, incluida la eventual gira por Sudamérica.