Mendoza Temporal

Prueba de fuego en Alta Montaña: la nueva concesionaria de la Ruta 7 despejó un alud a una semana de asumir el control

A pocos días de que la UTE Caminos del Aconcagua tomara la posta de la traza por los próximos 20 años, un desprendimiento de rocas exigió un operativo exprés con maquinaria pesada y Gendarmería. Cómo se dividen las responsabilidades de mantenimiento entre la empresa privada y Vialidad Nacional.

Miercoles, 14 de Octubre de 2026

La concesión de la Ruta 7 a cargo de la empresa Caminos del Aconcagua experimentó su primera prueba de fuego a apenas una semana de haber comenzado a operar: una interrupción en alta montaña a raíz de un alud de piedras. El fenómeno provocó daños en una camioneta y dejó vehículos varados, lo que obligó a desplegar un operativo de emergencia para liberar la traza.

Ante la contingencia, maquinarias de la firma trabajaron inicialmente en la habilitación de un bypass para descomprimir el tránsito y, posteriormente, en el retiro de las rocas más pesadas.

El pliego que otorgó la concesión por 20 años a la UTE integrada por las empresas Laugero Construcciones, Green y Corporación del Sur establece responsabilidades excluyentes para el mantenimiento general. Entre ellas se destaca la intervención inmediata ante fenómenos de este tipo. Hasta la semana pasada, esta tarea recaía históricamente en personal y equipos de Vialidad Nacional, en coordinación con Gendarmería.

Liberación de calzada y límites de jurisdicción

El criterio principal establecido en el esquema actual es la "liberación de la calzada". Esto significa que la concesionaria también debe intervenir ante incidentes cotidianos, como el vuelque de un camión que obstruya la circulación -una postal frecuente en la antesala de la temporada estival y la alta demanda del paso internacional-. La única excepción contemplada es si el siniestro ocurre en el tramo comprendido entre la villa de Las Cuevas y el túnel internacional.

Por su parte, Vialidad Nacional conservará jurisdicción exclusiva en un aspecto crítico: la temporada invernal. El organismo estatal debe garantizar la prevención y despeje de nieve para mantener habilitado el paso internacional, lo que incluye el riego con líquido antihielo o solución salina y la distribución de sal a granel.

Una vez finalizado el operativo de invierno, la concesionaria retoma la responsabilidad de las tareas rutinarias, como el lavado de puentes y alcantarillas con losas transitables (para prevenir ataques de sal), el señalamiento horizontal y vertical, la reposición de sistemas de contención y el balizamiento invernal. Además, el pliego exige a la empresa proveer móviles de seguridad vial para patrullar la alta montaña y brindar asistencia rápida ante emergencias.

El operativo en detalle

Para responder al alud, la empresa desplazó una retropala y una topadora que, con la colaboración de Gendarmería, realizaron el corrimiento del material desprendido y una inspección de la ladera para descartar la presencia de rocas inestables. Minutos después de las 17:00, la ruta quedó completamente habilitada.

Asimismo, las recientes tormentas registradas en la zona obligaron a ejecutar trabajos preventivos en distintos tramos. Entre las principales intervenciones se destacó el calce y perfilado de banquinas en 1,5 kilómetros (entre los kilómetros 1.062 y 1.063) para mitigar los daños por el arrastre de agua y evitar que los vehículos pierdan estabilidad. Paralelamente, en el kilómetro 1.108 se limpiaron entradas de alcantarillas y se desobstruyeron banquinas para encauzar el flujo de sedimentos y agua sin afectar la calzada.