A través de su abogado Eduardo De Oro, los padres de la joven de 18 años fallecida tras el choque de un Chevrolet 400 accedieron al expediente. Apuntan a esclarecer las medidas de seguridad previas al evento y definir futuras imputaciones en la causa que encabeza la fiscal Giselle Lana.
La familia de Morena González, la joven de 18 años que murió tras ser embestida durante las picadas en Lavalle, asumió un rol activo en la investigación judicial al constituirse formalmente como querellantes en la causa. Tras acceder por primera vez al expediente, el abogado representante de la familia, Eduardo De Oro, adelantó que comenzarán a trabajar en una serie de presentaciones y propuestas de medidas probatorias para esclarecer lo sucedido.
Uno de los primeros y principales pedidos de la querella fue el secuestro y análisis de las cámaras de seguridad del predio y sus inmediaciones. Según explicó el letrado, el objetivo no es únicamente reconstruir la secuencia exacta en la que el Chevrolet 400 perdió el control y colisionó contra una estructura cercana al público, sino también determinar qué ocurrió en las horas previas, evaluando las condiciones de seguridad y los preparativos del evento. Hasta el momento de asumir la representación, dicho material audiovisual no había sido verificado formalmente.
Respecto a posibles acusaciones, la querella indicó que por el momento no existen imputaciones formales y que primero se realizará un riguroso análisis para determinar cuál fue la causa más eficiente del accidente antes de apuntar contra una persona en particular. En paralelo, la instrucción a cargo de la fiscal de Tránsito Giselle Lana ya incorporó peritajes clave, como el examen toxicológico realizado al conductor del vehículo, el cual arrojó resultado negativo.
El trágico episodio ocurrió cerca de las 17 del domingo 20 de septiembre, cuando el auto perdió el control tras la largada e impactó contra el sector del público, hiriendo a cuatro personas. Morena, quien sufrió las lesiones de mayor gravedad, fue asistida inicialmente en el Hospital Sícoli y luego derivada al Hospital Central, donde permaneció internada en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica hasta constatarse su fallecimiento el martes 23.