Del encuentro participaron empresarios y referentes del entramado productivo local, en una jornada que la Bolsa de Comercio de Mendoza impulsó junto a Transparencia Latam y Linking Value
Con el foco puesto en las condiciones que hoy definen quién entra y quién queda afuera de las grandes cadenas de valor, la Bolsa de Comercio de Mendoza (BCM) fue sede de "Mendoza Competitiva: las capacidades que exige el mercado", un conversatorio con taller práctico que reunió a empresas y proveedores de distintos sectores.
Del encuentro participaron empresarios y referentes del entramado productivo local, en una jornada que la Bolsa de Comercio de Mendoza impulsó junto a Transparencia Latam y Linking Values. La apertura estuvo a cargo de Sabrina Salvi, directora de Relaciones Institucionales y Comunicación de la BCM; el encuentro fue moderado por Paula Cortijo, abogada experta en Gobernanza, Compliance y Sostenibilidad con evidencia y Founder & CEO en Transparencia Latam, además compartieron su experiencia Raúl Giuffre responsable de la empresa Giuffre Maderas; Maximiliano Ivanissevich, director de Asuntos Corporativos y Capital Humano de 360 Energy y Pablo Daniel Sanabria, socio de Cassagne Abogados.

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Compliance, gestión de riesgos, trazabilidad de procesos y estándares de calidad dejaron de ser un diferencial competitivo para convertirse en la condición mínima de entrada. Sin esas capacidades acreditadas, una empresa no accede a financiamiento, no califica como proveedora y no logra integrarse a las grandes cadenas de valor, por más cerca que tenga la oportunidad.
El conversatorio articuló tres perspectivas complementarias sobre el mismo problema. La mirada jurídica estuvo a cargo de Pablo Daniel Sanabria, socio de Cassagne Abogados, que trabajó sobre casos concretos y riesgos legales ya materializados. Desde 2017 rige en la Argentina la responsabilidad penal de las personas jurídicas: ante un hecho de corrupción la sanción alcanza también a la compañía, y contar con un programa de integridad puede morigerar o incluso excluir la pena.
La experiencia empresarial la aportó Raúl Giuffre, de Giuffre Maderas, y se refirió a lo que ocurrió en 2020, cuando un cliente multinacional le comunicó que debía certificar sus procesos en una plataforma internacional de evaluación si quería seguir siendo parte de su cadena. La primera calificación fue regular y recién documentar y sistematizar cada proceso le permitió alcanzar la aprobación, en una evaluación que desde entonces se repite todos los años.
La tercera voz llegó desde Maximiliano Ivanissevich, director de Asuntos Corporativos y Capital Humano de 360 Energy, una empresa local que gestiona su propia red de proveedores. Maximiliano expuso sobre el salto que implicó el ingreso de Stellantis como accionista de la compañía: aún siendo socio, el grupo automotriz la evaluó como a cualquier otro proveedor y la primera medición arrojó 30 puntos sobre 100. A partir de ahí, 360 Energy formalizó y certificó su gestión ambiental, social y de integridad.
Con Mendoza Competitiva, la Bolsa de Comercio de Mendoza dejó planteado que atraer inversiones es solo la mitad del problema: la otra mitad es que las empresas locales estén en condiciones de trabajar con ellas. Preparar a la cadena de valor mendocina para esa exigencia es, para la institución, la forma más concreta de hablar de competitividad y convertir la incertidumbre en una hoja de ruta.