El economista de Chimpay analizó el adelantamiento del calendario electoral, la inflación y el crecimiento de la morosidad de las familias.
El economista Fernando Galante, de Chimpay, analizó en MNews Radio, El Observador Mendoza, el escenario económico argentino marcado por la suba del riesgo país, la volatilidad financiera, el adelantamiento del calendario electoral, la inflación y el crecimiento de la morosidad de las familias.
Uno de los principales focos está puesto en el riesgo país, que volvió a ubicarse por encima de los 500 puntos luego de haber mostrado una tendencia descendente durante los meses anteriores. Para Galante, el movimiento no puede analizarse de manera aislada, ya que los mercados financieros atraviesan constantemente períodos de toma de ganancias y rotación de capitales hacia otros activos.
"Los mercados no son lineales. No todo va siempre para arriba ni todo va siempre para abajo", explicó el economista al remarcar que todavía es temprano para determinar si el aumento del riesgo país representa un cambio estructural de tendencia.
Entre los factores que comenzaron a generar mayor volatilidad aparece la situación regional. Brasil atraviesa un período de creciente incertidumbre política, y la Argentina suele reaccionar de manera similar debido a la cercanía entre ambos mercados y al lugar que ocupan dentro de las carteras de inversión internacionales.
A ese escenario se suma el comienzo anticipado de las discusiones electorales en Argentina. Los movimientos entre distintas fuerzas políticas y las especulaciones de cara a 2027 comenzaron mucho antes de lo previsto, un elemento que agrega incertidumbre para los inversores.
También influye la posibilidad de que finalmente continúen las PASO, ya que eso adelantaría todavía más los tiempos electorales. En los últimos procesos políticos argentinos, las elecciones primarias tuvieron una fuerte incidencia sobre los mercados financieros.
Galante consideró que el escenario actual combina volatilidad local, incertidumbre en Brasil y un creciente ruido político doméstico, aunque todavía no existe suficiente información para concluir que se produjo un deterioro permanente.
Otro de los puntos abordados fue la tendencia de los argentinos a comprar dólares durante los años electorales. Según Galante, ese comportamiento se repitió en distintos procesos y podría volver a observarse durante las próximas elecciones presidenciales.
El economista señaló que el Banco Central comenzó a anticiparse a ese escenario y busca llegar a 2027 con mayores herramientas para enfrentar un eventual aumento de la demanda de divisas.
Durante las elecciones de 2025, quienes apostaron a una fuerte dolarización esperaban un salto del tipo de cambio que finalmente no ocurrió. La intervención y el respaldo financiero externo permitieron al Banco Central sostener el esquema económico y evitar una crisis cambiaria de mayor magnitud.
"El Gobierno está intentando prepararse de otra forma", resumió Galante sobre la estrategia oficial de cara al próximo proceso electoral.
El análisis también incorpora la situación política de Estados Unidos, debido a que un eventual cambio en la composición del Congreso podría limitar el margen de acción de Donald Trump para brindar asistencia financiera a la Argentina como ocurrió anteriormente.
Galante también analizó los últimos datos de inflación y destacó que los indicadores muestran una continuidad del proceso de desaceleración, aunque los precios estacionales generaron distorsiones en los registros recientes.
Durante julio, las vacaciones de invierno impulsaron determinados precios y afectaron el índice minorista. Sin embargo, al observar la inflación núcleo y los precios mayoristas, la tendencia de fondo continuó siendo descendente.
A partir de esos datos, el economista estimó que la inflación de agosto podría ubicarse más cerca del 1,5% que del 2%, siempre que se mantenga el comportamiento observado en los indicadores de las últimas semanas.
La situación financiera de los hogares también ocupa un lugar central. Durante los últimos meses aumentaron los niveles de morosidad, en un escenario atravesado por créditos tomados a tasas elevadas y decisiones de endeudamiento que no siempre tuvieron el resultado esperado.
Galante explicó que parte del fenómeno se originó durante 2025, cuando numerosos argentinos se endeudaron ante la expectativa de una eventual devaluación y un nuevo salto inflacionario. Algunas personas utilizaron créditos para comprar dólares o acumular productos como una forma de cobertura.
El escenario finalmente fue diferente. No se produjo el salto cambiario esperado y quienes habían tomado deuda quedaron expuestos a tasas elevadas.
De todos modos, el economista aclaró que no es posible determinar qué proporción del endeudamiento responde a estrategias financieras y cuánto está relacionado con familias que simplemente no logran cubrir sus gastos mensuales. La información disponible no permite realizar esa diferenciación con precisión.
Los datos de junio mostraron por primera vez una leve desaceleración en el crecimiento de la morosidad de las familias, una señal que deberá confirmarse durante los próximos meses para determinar si efectivamente comenzó un cambio de tendencia.
Además, los bancos comenzaron a revisar las previsiones que habían realizado frente a posibles créditos incobrables. Algunas entidades consideran ahora que podrán recuperar una proporción mayor de esas deudas, algo que podría mejorar sus balances y ampliar nuevamente su capacidad para otorgar financiamiento.
Galante señaló que la normalización será gradual y que resolver los problemas de endeudamiento acumulados demandará tiempo.
Las tasas de interés también mostraron una reducción importante respecto de períodos anteriores, aunque durante las últimas semanas volvieron a registrar cierta presión alcista.
El economista explicó que la evolución futura dependerá principalmente de la inflación. Con registros mensuales cercanos al 2%, las tasas actuales prácticamente acompañan el aumento de los precios.
Si la inflación vuelve a desacelerarse durante agosto y septiembre, podría generarse un escenario de mayor liquidez y menores tasas en el sistema financiero.
La combinación entre inflación, tasas, riesgo país, endeudamiento y elecciones será así determinante para definir el comportamiento de la economía durante los próximos meses, en un mercado que ya comenzó a anticiparse a un calendario electoral que todavía aparece lejano, pero que empieza a influir sobre las decisiones financieras.