La indignación social generada por el fallo que extinguió la acción penal llevó a la senadora Anabel Fernández Sagasti a impulsar nuevamente una iniciativa en el Congreso para reformar el Código Penal.
El reciente fallo de un Tribunal Penal Colegiado que declaró la prescripción de la causa por la muerte de Alan Villouta -atropellado en la madrugada del 26 de agosto de 2017 en el Acceso Sur por un conductor que se dio a la fuga y se entregó casi tres días después- desató una fuerte controversia judicial y política en la provincia.
Ante el cierre definitivo del expediente por el paso del tiempo, la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti reflotó un proyecto de ley de su autoría destinado a modificar el Código Penal para agravar las penas en siniestros viales y convertir la huida del lugar del hecho en un delito de cumplimiento efectivo. La propuesta legislativa ya había obtenido media sanción en la Cámara de Senadores en septiembre de 2025, aunque su trámite posterior quedó paralizado en Diputados.
El proyecto busca obturar las ventajas procesales con las que suelen contar los conductores que escapan de la escena de un accidente para eludir los peritajes toxicológicos y de alcoholemia. "Fugarte deja de ser un "buen truco procesal". Huir no es solo falta de empatía; es manipular a la Justicia", remarcó la legisladora a través de sus redes sociales.
Entre los ejes principales de la norma con media sanción se destacan la implementación de una pena de 4 a 8 años de reclusión para aquellos conductores que huyan del lugar del siniestro o no socorran a la víctima, la incorporación de un marco objetivo para que los jueces puedan condenar el obrar temerario e irreflexivo al volante bajo la figura de "culpa grave", y el incremento de las escalas penales para quienes provoquen muertes o lesiones circulando inhabilitados, cruzando semáforos en rojo, violando señales de tránsito o excediendo significativamente los límites de velocidad permitidos.
El sobreseimiento del único imputado -cuyo accionar evitó los controles de alcoholemia iniciales tras entregarse días después del hecho- renovó el debate sobre los vacíos legales que benefician a los infractores mediante el paso del tiempo. "El mensaje de la Justicia es perverso: si atropellás, no socorrés y/o te fugás, esperás 24 horas y zafás del test de alcoholemia, la sacás barata", cuestionó Fernández Sagasti, al tiempo que enfatizó que "el dolor de la familia Villouta y de miles de víctimas exige que la ley deje de premiar cobardes".