El expediente contra el exsubsecretario de Justicia sigue sumando capítulos. Tras la denuncia de su expareja y la imputación por coacciones en contexto de violencia de género, la causa quedó envuelta en recusaciones, inhibiciones y filtraciones de chats entre jueces. La jueza María Belén Salido apuntó directamente contra Rafael Escot y D'Agostino, acusándolos de entorpecer el proceso.
Hace dos meses, Marcelo D'Agostino dejó su cargo como subsecretario de Justicia tras la denuncia presentada por su expareja. Semanas después fue imputado por coacciones en contexto de violencia de género, y desde entonces el expediente se convirtió en un entramado de recusaciones, inhibiciones y filtraciones. En las últimas horas, el caso volvió a agitarse con la inhibición de una jueza y fuertes acusaciones contra el exfuncionario del gobernador Alfredo Cornejo.
La investigación quedó en manos de la conjueza María Jimena González Pina, quien fue recusada por la abogada querellante Elena Quintero. La letrada argumentó que la magistrada es candidata a cargos judiciales permanentes y que su continuidad depende de organismos vinculados al poder político. Como González Pina rechazó la recusación, el Tribunal Penal Colegiado deberá resolver la cuestión. Los jueces sorteados fueron María Belén Salido, Eleonora Arenas y Mauricio Juan.

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El proceso se complicó aún más cuando se filtraron mensajes de un grupo de WhatsApp de magistrados, que llegaron a la defensa de D'Agostino y derivaron en la recusación de Salido. La situación expuso al juez Rafael Escot como el responsable de la filtración, lo que motivó una denuncia administrativa ante la Suprema Corte. En paralelo, Salido se inhibió de la causa alegando "violencia moral" y apuntó directamente contra Escot y D'Agostino, acusándolos de actuar de manera antiética y de entorpecer el proceso.
Según el escrito de Salido, Escot habría confesado que envió la captura del chat a pedido de D'Agostino, lo que colocaría al exfuncionario como instigador de la filtración. La jueza sostuvo que esta maniobra buscaba condicionar la imparcialidad del tribunal y desequilibrar la posición de las partes.
El trasfondo del caso
El 10 de abril, la expareja de D'Agostino lo denunció por abuso sexual, lesiones leves y graves reiteradas, amenazas coactivas y violencia de género. Sin embargo, el 26 de abril la fiscalía lo imputó únicamente por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegal de arma de fuego, lo que le permitió continuar el proceso en libertad mientras se evalúan las demás acusaciones.