Mendoza Mnews Radio, El Observador Mendoza

Eduardo Lopez: "era plata malgastada" sobre el fin de las contribuciones obligatorias de COVIAR

El Gobierno nacional formalizó el cierre del Plan Estratégico que lleva adelante Coviar y desató un vendaval en la vitivinicultura y los bodegueros celebraron la medida.

Miercoles, 6 de Mayo de 2026

El Gobierno nacional resolvió dar por finalizados los aportes obligatorios al programa estratégico vitivinícola que llevaba adelante la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), en el marco del vencimiento del plazo del Plan Estratégico Vitivinícola 2020. La medida implica el cese de un esquema de financiamiento sostenido durante años por bodegas y productores de todo el país.

Según explicó el bodeguero mendocino Eduardo López, integrante de una familia tradicional del sector, la decisión se vincula directamente con el cierre del ciclo del plan y con una evaluación negativa respecto del cumplimiento de sus objetivos.

"El plazo del plan estratégico concluyó y el Gobierno entendió que los aportes obligatorios debían terminar", señaló.

Desde distintos sectores de la industria, incluyendo cámaras empresarias y productores, se venía cuestionando el desempeño de la COVIAR. Entre los principales puntos críticos se destacan la falta de crecimiento sostenido en las exportaciones y la caída del consumo interno, dos de los ejes centrales que justificaron la creación del organismo.

"No se lograron generar mejoras en exportaciones ni en el mercado interno", resumió López.

El impacto económico de la medida es inmediato para las bodegas. En el caso puntual de Bodegas López, el aporte anual proyectado para 2026 rondaba los 10 millones de pesos.

"Es un ahorro que nos permite mejorar la competitividad dentro de la industria", afirmó.

El fin de estos aportes también reabre el debate sobre la eficiencia en el uso de recursos dentro del sector.

"Si los objetivos no se cumplen, termina siendo dinero malgastado", planteó el empresario, reflejando una percepción extendida entre los aportantes.

En paralelo, la industria vitivinícola atraviesa un contexto complejo marcado por la caída del consumo y la sobreoferta. El vino, al no ser un producto de primera necesidad, se ve particularmente afectado por la pérdida de poder adquisitivo.

"Cuando la gente ajusta, reduce el consumo de vino", explicó López.

A este escenario local se suma una tendencia global: la disminución del consumo de alcohol, impulsada por cambios en los hábitos y mayores controles.

"No es solo Argentina, en el mundo también cae el consumo de alcohol", advirtió.

Frente a este panorama, el sector busca adaptarse con nuevas estrategias, que incluyen el desarrollo de productos con menor graduación alcohólica o incluso sin alcohol, con el objetivo de sostener la demanda.

En materia de comercio exterior, los acuerdos internacionales aparecen como una oportunidad. La baja de aranceles, especialmente en mercados clave como Brasil, mejora la competitividad del vino argentino. Sin embargo, persisten desventajas frente a países como Chile, que cuenta con condiciones más favorables en varios destinos.

"Chile tiene ventajas porque logró mejores acuerdos comerciales", indicó.

Por su parte, desde la COVIAR manifestaron su rechazo a la medida, calificándola como inconsulta y advirtiendo sobre un posible quiebre institucional. No obstante, desde el sector privado relativizan estos cuestionamientos y recuerdan que existían diferencias previas con la conducción del organismo.

"Muchos actores ya habían manifestado su desacuerdo con el funcionamiento de la COVIAR", sostuvo López.

La eliminación de los aportes obligatorios marca un punto de inflexión en la organización institucional del sector vitivinícola argentino, en un contexto de transformación económica que obliga a redefinir estrategias y estructuras para enfrentar un mercado cada vez más competitivo.