Mendoza Insalubre

Cloacas al límite: la deuda de Aysam que enferma a los vecinos de Los Corralitos

Tras años de reclamos que incluso llegaron a la Justicia, la falta de respuestas concretas por parte de Aysam evidencia una problemática estructural

Martes, 5 de Mayo de 2026

Los desbordes cloacales se han convertido en una pesadilla interminable para los vecinos de Los Corralitos, en Guaymallén. Tras años de reclamos que incluso llegaron a la Justicia, la falta de respuestas concretas por parte de Aysam evidencia una problemática estructural que lejos está de resolverse. A pesar de los anuncios públicos de su titular, Humberto Mingorance, sobre supuestas obras destinadas a poner fin a la situación, los desbordes continúan produciéndose a diario en la zona de Severo del Castillo y 2 de Mayo.

La situación no solo genera incomodidad y deterioro en la calidad de vida, sino que expone a los vecinos a riesgos sanitarios graves que no pueden seguir siendo minimizados. Mientras desde Aysam se insiste en que los estudios "dan perfecto" y que no existe afectación en el suministro de agua potable, los análisis realizados en viviendas de la zona indican lo contrario: muestras que no cumplen con los criterios microbiológicos establecidos por el Código Alimentario Argentino y evidencias concretas de contaminación en pozos de agua.

Lejos de tratarse de casos aislados, los testimonios y denuncias acumuladas muestran un patrón alarmante. Incluso desde organismos de salud se advirtió oportunamente que la exposición a efluentes cloacales sin tratamiento puede derivar en enfermedades como gastroenteritis, hepatitis, infecciones por Escherichia coli e incluso cuadros más severos como el síndrome urémico hemolítico. La presencia de estos agentes en el ambiente no es una posibilidad teórica: es una consecuencia directa de la falta de tratamiento adecuado de los líquidos cloacales.

A esto se suma el hecho de que las medidas sugeridas por autoridades sanitarias para mitigar los riesgos no se habrían cumplido de manera efectiva. La necesidad de controles rigurosos, limpieza de canales, verificación de pozos y tratamiento adecuado del agua fue señalada con claridad, pero los resultados indican que estas acciones fueron insuficientes o directamente ignoradas. La utilización de métodos de emergencia como la hipercloración, además, fue reconocida como ineficaz para eliminar ciertos contaminantes, lo que agrava aún más el escenario.

La evidencia es contundente: la contaminación ya alcanzó napas y pozos de agua, lo que implica un problema ambiental y sanitario de gran escala. Que un pozo de 16 metros presente contaminación no deja margen para interpretaciones optimistas: habla de una afectación profunda que requiere soluciones reales, no declaraciones.

En este contexto, la responsabilidad de Aysam es ineludible. La falta de respuestas efectivas, el incumplimiento de medidas básicas de saneamiento y la persistencia del problema reflejan una gestión deficiente frente a una situación que afecta directamente la salud de cientos de vecinos. La crisis de los desbordes cloacales en Los Corralitos no admite más dilaciones ni excusas: exige acciones concretas, transparentes y urgentes.


Con información de Mdz