Mendoza Seguridad

Los preventores de Capital comenzarán a usar pistolas Taser en los primeros días de abril

La Ciudad de Mendoza confirmó que 30 agentes ya completaron la capacitación y que recibirán 15 dispositivos en una primera entrega del Ministerio de Seguridad y Justicia. La incorporación se dará casi ocho meses después de que quedara habilitado el uso de estas armas no letales por parte de los cuerpos municipales de prevención.

Domingo, 29 de Marzo de 2026

La Ciudad de Mendoza comenzará a incorporar pistolas Taser al trabajo de sus preventores durante los primeros días de abril. Desde la comuna que conduce Ulpiano Suarez señalaron que la entrega de las primeras armas no letales es "inminente" y que solo se demoró por el calendario de feriados del Día de la Memoria y Semana Santa.

En esta primera etapa, 30 efectivos de la guardia urbana ya finalizaron la capacitación correspondiente y el Ministerio de Seguridad y Justicia les entregará 15 dispositivos. Además, otro grupo de agentes continúa formándose para poder sumarse más adelante al esquema de uso habilitado.

La incorporación de las Taser se apoya en el marco legal aprobado en 2025, cuando el Concejo Deliberante capitalino ratificó la adhesión al régimen provincial que permite a los preventores municipales utilizar dispositivos electrónicos de control bajo capacitación específica y protocolos estrictos. En ese contexto, la Ciudad participó luego de una licitación conjunta con la Provincia para adquirir parte de un lote de 130 armas, de las cuales 30 quedarán para los preventores.

Los dispositivos que comenzarán a usarse son Taser 7, una versión con mejoras tecnológicas respecto del equipamiento anterior. Según informó el Gobierno provincial, permiten cargar dos cartuchos al mismo tiempo, incorporan alertas sonoras y visuales para disuadir sin necesidad de descarga y aplican una inmovilización neuromuscular de cinco segundos.

Su utilización estará regida por un instructivo oficial basado en los principios de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad. El protocolo prohíbe apuntar a zonas sensibles como cabeza, cuello, rostro, entrepierna y torso superior, exige certificación oficial para los operadores y obliga a registrar cada intervención con detalle, además de elevar informes técnicos ante situaciones críticas.

Con este paso, la Capital avanzará en una de las apuestas más fuertes de su política de seguridad urbana, orientada a sumar herramientas de control no letal a los preventores. La implementación efectiva comenzará con un grupo reducido, pero el objetivo oficial es ampliar progresivamente el número de agentes habilitados y de dispositivos disponibles.