En el Cementerio de la Ciudad de Mendoza, un sector destinado históricamente a entierros de personas NN se convirtió en una prueba clave del terrorismo de Estado. Allí, las exhumaciones del Equipo Argentino de Antropología Forense confirmaron enterramientos clandestinos de víctimas de la última dictadura.
En un sector poco visible del Cementerio de la Ciudad de Mendoza, entre tumbas antiguas y pasillos silenciosos, el Cuadro 33 guarda una de las marcas más dolorosas de la historia reciente argentina. Ese espacio, destinado durante años a la inhumación de personas sin identificar, fue señalado por testimonios y registros como un lugar utilizado para ocultar cuerpos de víctimas del terrorismo de Estado.
La investigación que permitió poner el foco sobre ese predio fue impulsada por la Comisión de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas de Mendoza, que reunió pruebas y antecedentes hasta lograr que la Justicia ordenara las excavaciones. Entre 2010 y 2015, el Equipo Argentino de Antropología Forense realizó exhumaciones arqueológicas en el lugar para determinar qué había ocurrido allí durante la dictadura.
El resultado de ese trabajo confirmó la magnitud del horror. En ocho etapas fueron exhumadas 126 fosas con restos de 1.020 personas, de las cuales 115 fueron consideradas de interés pericial para su análisis. Ese proceso permitió avanzar en la identificación de víctimas enterradas clandestinamente y convirtió al Cuadro 33 en una pieza central para la memoria y para las investigaciones judiciales sobre crímenes de lesa humanidad en Mendoza.
Más allá de los números, el sitio conserva un peso simbólico singular. El Cuadro 33 representa no solo lo que la dictadura intentó ocultar, sino también la persistencia de los familiares que durante años sostuvieron la búsqueda de verdad. Hoy, el lugar fue recuperado como espacio de memoria y funciona como una referencia ineludible para comprender el alcance de la represión ilegal en la provincia.