La funcionaria analizó la baja sostenida de la natalidad y los cambios en los indicadores sanitarios.
En una entrevista en MNews Radio de El Observador Mendoza, la directora de Maternidad e Infancia de la provincia, Natalia Curtis, analizó la baja sostenida de la natalidad y los cambios en los indicadores sanitarios. El fenómeno se refleja con claridad en hospitales como el de Rivadavia, donde los nacimientos descendieron de cifras cercanas a 500 partos anuales a apenas una decena en la actualidad.
"Menos nacimientos, pero también una baja en la mortalidad infantil"
Desde el sistema de salud remarcan el doble dato: la fuerte caída de nacimientos y, en paralelo, una disminución en la mortalidad infantil. Este último indicador es considerado positivo y responde a políticas públicas sostenidas en el tiempo.
El análisis oficial se realiza con una mirada de mediano plazo, tomando períodos de tres a cinco años, lo que permite confirmar una tendencia descendente en la mortalidad infantil en Mendoza, más allá de variaciones puntuales interanuales.
Tras detectarse un incremento en 2024, el Ministerio de Salud implementó un plan integral enfocado en mejorar el acceso equitativo y la calidad de atención. Entre sus principales ejes se destacan la planificación de los embarazos, especialmente en la adolescencia, y el fortalecimiento del acceso a métodos anticonceptivos.
"La provincia no dejó de comprar insumos en salud reproductiva"
Otro de los pilares es la captación temprana de embarazadas y su seguimiento mediante herramientas digitales. A través de la historia clínica informatizada, se incorporó un sistema de alerta prenatal que permite detectar riesgos y activar un seguimiento inmediato por parte de equipos médicos.
Además, se reforzó la atención primaria de la salud como puerta de entrada al sistema, con mayor presencia de profesionales, controles prenatales y agentes sanitarios que trabajan en territorio.
El sistema también avanzó en la categorización de maternidades según complejidad, de acuerdo a normas nacionales. Esto permite derivar a pacientes con embarazos de alto riesgo a centros adecuados, garantizando mejores condiciones de atención y mayores probabilidades de resultados favorables.
"Un embarazo de riesgo debe ser atendido en el nivel de complejidad adecuado"
El descenso de la natalidad responde a múltiples factores sociales y económicos. Entre ellos, la postergación de la maternidad, el acceso de las mujeres a estudios superiores, la inestabilidad económica y cambios culturales en las decisiones de pareja.
También se observa una transformación en los proyectos de vida, donde tanto hombres como mujeres priorizan el desarrollo personal y profesional antes de tener hijos.
"No es solo decisión de la mujer: también hay parejas que eligen no tener hijos"
El retraso en la maternidad implica nuevos desafíos médicos, vinculados al reloj biológico y al aumento de riesgos con la edad, lo que exige controles más específicos y personalizados.
La caída de nacimientos no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia global que también impacta en Mendoza. En este contexto, el sistema de salud busca adaptarse con políticas focalizadas, mientras crece el debate sobre las condiciones sociales, económicas y culturales que influyen en la decisión de tener hijos.