Los datos sobre el nivel de repitencia de los alumnos de la escuela primaria generó preocupación,
En una entrevista con MNews Radio y El Observador Mendoza, la psicopedagoga Nancy Caballero analizó la creciente repitencia escolar en Mendoza y el cambio de paradigma educativo que dejó al descubierto una problemática que durante años permaneció oculta.
"El mérito estaba como desaparecido", fue una de las definiciones que marcó el eje de la conversación. Durante mucho tiempo, la flexibilización del sistema permitió que los alumnos avanzaran de año incluso con materias pendientes, situación que hoy se revirtió y expone una realidad más exigente.
Actualmente, los estudiantes pueden promocionar con hasta dos materias previas, pero aun así crece el número de quienes no alcanzan los objetivos. Según datos oficiales, uno de cada cinco alumnos repite el año, una cifra que genera preocupación social. Además, la repitencia en escuelas estatales triplica a la de instituciones privadas, con un 25% frente a un 9,32%, lo que evidencia "una educación de dos velocidades".
El nuevo escenario plantea interrogantes sobre la formación real de los estudiantes y su preparación para etapas posteriores. "¿En qué condiciones van a enfrentar el mundo?", se planteó durante la entrevista, en referencia a años de menor exigencia académica.
Caballero sostuvo que el debate sobre la repitencia suele simplificarse en exceso y que es necesario comprenderla en profundidad. "Cada ser humano es un mundo", explicó, al tiempo que remarcó la importancia de analizar cada caso de manera individual y no desde posturas extremas.
Desde una perspectiva pedagógica, la especialista señaló que repetir no debe entenderse como un castigo, sino como una herramienta vinculada a los procesos de maduración. "No es un castigo, tendría que ser el tiempo necesario para que el alumno alcance la madurez", afirmó. En ese sentido, recordó que antiguamente se consideraba la capacidad de aprendizaje como algo estático, pero luego se comprendió que los tiempos de cada estudiante son diferentes.
Sin embargo, advirtió que las políticas educativas recientes tendieron a reducir la exigencia. "Fuimos achicando la exigencia", señaló, y vinculó esto con la pérdida de hábitos y responsabilidad en los alumnos. Según explicó, cuando no existen consecuencias ante la falta de esfuerzo, es natural que los estudiantes no desarrollen compromiso.
La especialista también destacó el rol clave de la familia y de la escuela en la formación de hábitos, así como la importancia de la exigencia docente. En estudios realizados en contextos vulnerables, identificó que los mejores resultados se daban en instituciones con altos niveles de orden, compromiso y demanda académica. "Los chicos estaban orgullosos de la exigencia", remarcó.
En relación con la inclusión, diferenció entre acompañar a un estudiante y promoverlo sin haber adquirido los conocimientos necesarios. Sostuvo que, en casos de dificultades reales, lo adecuado es adaptar la enseñanza y brindar herramientas específicas, no simplemente permitir el avance sin aprendizaje.
Otro de los puntos críticos señalados fue la pérdida del pensamiento crítico en las nuevas generaciones. "Se les quitó la esencia de la educación, que es el juicio crítico", afirmó, al advertir que muchos estudiantes ya no cuestionan ni debaten, lo que limita su desarrollo intelectual.
Finalmente, Caballero concluyó que la repitencia puede ser una herramienta válida si está acompañada de cambios reales. "La repitencia sirve y mucho si está acompañada de un cambio de hábitos", sostuvo, subrayando la necesidad de recuperar la cultura del esfuerzo y la responsabilidad en el sistema educativo.