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"Vamos a tener que adaptarnos a un nivel de producción menor", alertó Susana Balbo

La enóloga analizó la situación actual de la industria del vino y aseguró que el sector atraviesa una crisis de alcance global 

Martes, 10 de Marzo de 2026

En una entrevista con MNews Radio de El Observador Mendoza, la enóloga y empresaria vitivinícola Susana Balbo analizó la situación actual de la industria del vino y aseguró que el sector atraviesa una crisis de alcance global que también impacta en Mendoza y en toda la vitivinicultura argentina.

Balbo sostuvo que la caída del consumo de vino no es un fenómeno local sino internacional, lo que agrava el panorama para los productores. Según explicó, en distintos países productores ya se están tomando medidas drásticas para reducir la producción ante el exceso de oferta en el mercado mundial.

"La crisis vitivinícola es mundial, no es solamente de Argentina", afirmó.

La especialista señaló que en Europa se están erradicando miles de hectáreas de viñedos debido a la caída sostenida del consumo. En Francia, especialmente en regiones históricas como Burdeos, se están arrancando cerca de 30 mil hectáreas de viñas, una tendencia que también se replica en Italia y España. En el caso europeo, incluso existen subsidios para que los productores abandonen los viñedos y se reconviertan hacia otras actividades.

"Hay un excedente de producción de vinos a nivel mundial por la caída del consumo", explicó.

En el caso argentino, Balbo indicó que la situación se combina con un mercado interno debilitado por la pérdida del poder adquisitivo, lo que impacta directamente en el consumo de vino.

"Menos ingresos significa menos consumo de vino", remarcó.

La enóloga advirtió que esta situación podría transformarse en un problema estructural para la industria, lo que obligará a replantear el nivel de producción y la estrategia comercial del sector.

"Vamos a tener que adaptarnos a un nivel de producción menor", sostuvo.

Además, señaló que muchas empresas todavía arrastran problemas financieros derivados de la falta de competitividad y las distorsiones económicas acumuladas durante años, especialmente en materia cambiaria y de costos.

Balbo explicó que durante largos períodos los exportadores recibían un tipo de cambio muy por debajo del valor real, lo que encareció los costos en dólares y redujo la competitividad internacional del vino argentino.

Como consecuencia, muchas bodegas debieron endeudarse para sostener su actividad y mantener los puestos de trabajo. "Las empresas tuvieron que tomar créditos para poder seguir funcionando", indicó.

La empresaria también se refirió a los cambios en la dinámica del mercado internacional, donde importadores y distribuidores están reduciendo los niveles de stock y trasladando esa responsabilidad a las bodegas productoras.

Este nuevo esquema implica mayores riesgos logísticos y financieros para las empresas, ya que deben responder rápidamente a la demanda sin contar con grandes volúmenes almacenados en destino.

En este contexto, Balbo sostuvo que el futuro del sector dependerá en gran medida de la eficiencia de las empresas y de su capacidad para adaptarse a un escenario económico diferente.

"Llegó el momento de ser totalmente eficientes", advirtió.

Finalmente, coincidió con la estrategia de apostar al desarrollo de vinos de mayor calidad y mayor valor agregado como una de las principales salidas para la industria.

"La gente consume menos vino, pero busca mejor calidad", concluyó.