El hombre de 43 años recuperó la libertad este miércoles por decisión del Ministerio Público, aunque seguirá vinculado a la causa. La fiscalía lo imputó por homicidio simple en exceso de la legítima defensa, una figura excarcelable con una pena menor a la prevista para el homicidio simple.
El comerciante de 43 años que atropelló y mató a un hombre tras una persecución en Las Heras recuperó este miércoles por la tarde la libertad, aunque continuará sometido al proceso judicial. La fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo resolvió imputarlo por homicidio simple en exceso de la legítima defensa, una calificación provisoria que contempla una pena de entre dos y cinco años de prisión.
El hecho ocurrió cerca de las 6.15 en una vivienda del barrio Altos del Oeste, en la manzana 4. De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, el comerciante advirtió la presencia de un intruso en el patio de su casa. El sospechoso, identificado como César Federico González, de 34 años, habría mantenido una conducta agresiva contra la pareja del dueño de casa con la intención de llevarse una bicicleta.
Según la imputación, en medio de esa situación se produjo un forcejeo y el comerciante intervino para frenar la agresión. Sin embargo, para la fiscalía, cuando el peligro inmediato ya había cesado, el hombre subió a su Toyota Hilux y salió en persecución del sospechoso, a quien alcanzó unas cuatro cuadras después, en el barrio 9 de Julio, donde lo embistió.
Cuando la Policía llegó a la intersección de Río Diamante y Los Horcones encontró el cuerpo de la víctima sobre el asfalto y la camioneta sobre la vereda. Un médico del SEC constató el fallecimiento en el lugar. En la escena trabajó Policía Científica, que relevó marcas, posiciones finales y posibles huellas de frenado, mientras que una cámara de seguridad registró parte de la secuencia, aunque no el momento exacto del impacto.
La investigación ahora busca determinar con precisión la mecánica del hecho mediante los resultados de la necropsia y distintos peritajes técnicos. Antes de ser imputado, el comerciante fue sometido además a estudios toxicológicos y a una evaluación psiquiátrica, cuyo informe, según trascendió, le resultó favorable.
La legítima defensa excluye la responsabilidad penal cuando se repele una agresión ilegítima, actual o inminente, con un medio racional y proporcional. El exceso, en cambio, se configura cuando la reacción supera esos límites o se prolonga más allá del peligro. Bajo esa figura, la fiscalía descartó imputaciones más graves y permitió que el acusado recupere la libertad mientras avanza la causa.