La Presidenta del Colegio Corazón de María explicó la medida que tomó la institución.
En una entrevista en MNews Radio, por El Observador Mendoza, se abordó una temática que vuelve a instalarse con fuerza en la agenda educativa de la República Argentina: el uso del celular en el aula y las restricciones que distintos colegios están comenzando a implementar, especialmente en Mendoza.
En el inicio del ciclo lectivo, varias instituciones privadas de la provincia adoptaron medidas concretas para limitar o prohibir totalmente el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos durante la jornada escolar. En muchos casos, los estudiantes deben dejarlos en lockers o en cajas dispuestas al ingreso, y solo pueden utilizarlos si el docente lo solicita con fines estrictamente pedagógicos.
La doctora Vanessa Gómez Echegaray, presidenta de la Comisión Directiva del Colegio Corazón de María y abogada especialista en niñez y adolescencia, explicó que la institución viene trabajando esta problemática desde hace varios años.
En el nivel primario, la prohibición total de celulares, smartphones y cualquier dispositivo con conexión fue establecida mediante resolución en 2023, luego de un proceso iniciado en 2022. Las familias ya se encuentran adaptadas a esta dinámica.
En el nivel secundario, el proceso fue gradual. Tras la pandemia de COVID-19, cuando el celular se convirtió en una herramienta necesaria para la continuidad pedagógica, se pasó de un uso libre a un uso restrictivo y posteriormente a un uso exclusivamente pedagógico, planificado por docentes en horarios determinados. Sin embargo, los equipos directivos detectaron dificultades para controlar el uso fuera de esos momentos específicos.
Tras evaluaciones realizadas junto al Servicio de Orientación Escolar y el análisis del rendimiento académico, se cruzaron datos con recomendaciones internacionales vinculadas a salud mental y pedagogía. La institución concluyó que la restricción total resultaba beneficiosa para el bienestar emocional y el desarrollo de los estudiantes.
"Para nuestros chicos lo mejor en materia de salud mental es tomar esta decisión", sostuvo la directiva al fundamentar la medida.
La decisión, que comenzará a regir plenamente en 2026 y fue comunicada formalmente a las familias en 2025, establece un protocolo específico. Cada curso cuenta con una caja hermética con llave donde los alumnos depositan sus dispositivos al ingresar al aula. Los teléfonos deben estar apagados. La llave queda bajo resguardo del equipo directivo y los dispositivos se devuelven al finalizar la jornada. La restricción incluye también los recreos.
La institución previó alternativas para evitar inconvenientes operativos, como recomendar a las familias el uso de tarjetas físicas en lugar de aplicaciones móviles para pagos en buffet o kiosco escolar.
Entre los principales fundamentos de la medida se destacan la disminución del nivel de atención en clase, la adicción a juegos online, la dificultad de supervisión docente en cursos numerosos y la prevención de situaciones de ciberacoso. También se consideraron antecedentes en otras instituciones donde se produjeron burlas mediante fotografías o la creación de stickers con imágenes de compañeros o docentes.
"No es no apostar a la tecnología, es usarla bien y en lo que se tiene que usar", explicó la titular de la comisión directiva.
En paralelo a la restricción, el colegio fortaleció su política institucional de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). A partir de una propuesta de la Dirección General de Escuelas, adquirió carritos tecnológicos con notebooks y dispositivos configurados con programas específicos y accesos controlados, destinados exclusivamente al trabajo pedagógico.
La medida también contempla el mantenimiento de los canales tradicionales de comunicación con las familias, garantizando que ante cualquier emergencia puedan contactarse a través de la secretaría. Los estudiantes recuperan sus celulares al finalizar la jornada y pueden comunicarse normalmente fuera del horario escolar.
Desde la institución sostienen que el objetivo es favorecer la concentración, mejorar el rendimiento académico, fortalecer la socialización presencial y promover hábitos saludables en un contexto de hiperconectividad permanente.
"Creemos que esto es muy bueno para ellos y que se van a adaptar", afirmaron, remarcando que el proceso fue acompañado por consultas a la comunidad educativa y que muchas familias manifestaron preocupación previa por el uso indiscriminado de dispositivos.
La discusión sobre el uso del celular en el aula continúa creciendo en Mendoza y en otras provincias argentinas, en línea con debates internacionales sobre regulación, salud mental adolescente y calidad educativa.