Las tareas sobre la estructura de 278 metros permitirán jubilar al histórico paso de hierro que tiene 128 años. Los beneficios para el transporte de carga, los colectivos y los plazos fijados por el Gobierno para la inauguración oficial.
La fisonomía urbana y la conectividad vial de Luján de Cuyo están viviendo una transformación histórica gracias a una de las obras públicas más ambiciosas que financia la provincia a través del Fondo del Resarcimiento. Los trabajos del nuevo puente Luján-Perdriel acaban de alcanzar un hito fundamental con el inicio del montaje de las 66 gigantescas vigas de hormigón sobre las que se apoyará toda la calzada. El proyecto avanza a pasos agigantados sobre el Río Mendoza, registrando un progreso general del 32,2%, una cifra que se ubica un 12% por encima del cronograma que los ingenieros habían planificado originalmente para esta mitad del año.
La nueva estructura tendrá una longitud de 278 metros y cumplirá la función clave de unir de forma directa el carril San Martín con la Ruta Provincial 15, resolviendo un viejo reclamo de conectividad urbana entre la villa cabecera y el sur lujanino. Una vez inaugurado, el flamante viaducto reemplazará los dolores de cabeza y las limitaciones del histórico puente de hierro, como así también las demoras crónicas que se generan en el cruce de la Ruta Nacional 40. Los transportistas, trabajadores y vecinos ganarán en seguridad y eficiencia, y el transporte público de pasajeros se verá beneficiado de forma directa al poder circular en línea recta sin necesidad de dar los largos desvíos actuales.
Hasta el momento, los equipos técnicos ya enterraron 40 pilotes de más de once metros de profundidad para sostener el peso de la mole de hormigón. El diseño del puente contempla una calzada súper moderna de 14 metros de ancho con doble circulación, banquinas de ambos lados, defensas de seguridad tipo New Jersey y un sistema de iluminación LED propio de última generación. A diferencia del paso actual, que fue levantado hace 128 años -allá por 1898- y quedó chico para el flujo vehicular moderno, la nueva infraestructura estará totalmente habilitada para el tránsito de carga pesada y colectivos de larga distancia.
La megaobra, que arrancó sus primeros movimientos de tierra en noviembre del año pasado bajo la tutela de una empresa contratista privada, tiene su fecha de estreno en el horizonte cercano. Las autoridades provinciales estiman que el puente nuevo será finalizado y habilitado oficialmente en julio del año que viene. ¿Qué pasará con la histórica estructura metálica de finales del siglo XIX? Los amantes del patrimonio arquitectónico pueden quedarse tranquilos: el viejo puente no se tocará y permanecerá en su lugar, aunque se jubilará definitivamente de los autos y camiones para quedar reconvertido de forma exclusiva en un paseo de cruce peatonal.