Una jornada de huelga general contra el costo de vida paralizó actividades en Francia con incidentes en París y bloqueos estudiantiles. Con 70.000 policías desplegados, los sindicatos reclaman frenar el ajuste fiscal hacia 2027.
Una nueva jornada de huelga general y movilizaciones masivas paralizó distintos puntos de Francia en rechazo al encarecimiento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos, derivando desde primeras horas de la mañana en enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales en la zona de Puerta de Vincennes, al este de París. La convocatoria multisectorial reunió a trabajadores de los sectores público y privado, estudiantes secundarios, jubilados y productores agrícolas, con una estimación oficial de concurrencia de hasta 700.000 personas en el interior del país y más de 80.000 manifestantes en la capital.
Frente al riesgo de desbordes tras los disturbios y saqueos registrados a mediados de octubre, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dispuso el despliegue de 70.000 agentes de seguridad en todo el territorio y prometió una respuesta de “extrema firmeza”, ratificando la prohibición de marchas no autorizadas en cascos céntricos. La decisión generó el rechazo de asociaciones de magistrados, colectivos de abogados y organismos de derechos humanos, quienes denunciaron un “giro autoritario” del gobierno para sofocar la protesta social en la recta final del mandato presidencial de Emmanuel Macron.
El núcleo del reclamo sindical apunta a una actualización urgente del salario mínimo, recomposiciones salariales generales, mayor progresividad fiscal y la preservación del presupuesto destinado a la educación y la salud. La presión sobre el poder adquisitivo se vio agravada por las subas en los precios de los combustibles y el severo plan de austeridad diseñado por el Palacio del Elíseo de cara a los presupuestos de 2027, en un contexto donde un reciente relevamiento de la CFDT alertó que una de cada dos personas en Francia experimenta serias dificultades económicas para llegar a fin de mes.
“No vamos a poner fin a las manifestaciones con medidas de seguridad, sino respondiendo a las reivindicaciones concretas de la clase trabajadora”, advirtió Sophie Binet, secretaria general de la CGT, tras contabilizar más de 260 columnas de marcha coordinadas a nivel nacional. En la misma sintonía, Marylise Léon (CFDT) asimiló la masividad del descontento a las huelgas de 2023 contra la reforma jubilatoria, mientras que la dirigente ecologista Marine Tondelier sentenció que Macron concluye su gestión “gobernando solo contra todos”.
El frente estudiantil adquirió especial protagonismo a través de piquetes y bloqueos en los accesos a establecimientos educativos para demandar mayores partidas presupuestarias. Mientras que el Ministerio de Educación reconoció afecciones en 81 de los 3.700 colegios secundarios del país, las organizaciones y federaciones estudiantiles aseguraron que las medidas de fuerza y sentadas alcanzaron a cerca de 1.000 establecimientos.
El conflicto amenaza con intensificarse durante los próximos días. Por un lado, el movimiento de los Chalecos Amarillos convocó a una concentración para este sábado en la emblemática Plaza de la Concordia de París pese a la restricción gubernamental. Por otro lado, centrales obreras francesas articulan con entidades de Bélgica, España, Grecia, Italia, Portugal y el Reino Unido una huelga continental coordinada contra el encarecimiento de la vida prevista para finales de noviembre.