El Departamento de Estado vinculó al Banco Internacional de Comercio castrista con una institución de Teherán castigada por el Tesoro en 2020
En una escalada directa dentro de su política exterior hacia América Latina y el Caribe, el gobierno de Estados Unidos anunció este jueves la imposición de nuevas sanciones contra el Banco Internacional de Comercio de Cuba (BICSA). La medida, dada a conocer por el secretario de Estado, Marco Rubio, responde a las acusaciones de que la entidad estatal cubana ha brindado servicios financieros al banco iraní Karafarin, sometido a sanciones desde el año 2020.
De acuerdo con el comunicado oficial, el Departamento de Estado designó a BICSA amparándose en la Sección 2(a)(i)(A) de la Orden Ejecutiva 14404, debido a su operación en el sector financiero cubano. Rubio precisó que la acción se ejecutó "en concierto" con una medida paralela impulsada por el Departamento del Tesoro contra actores financieros de la nación persa.
El núcleo de la decisión de Washington radica en la lectura geopolítica de la relación entre ambos países. En su declaración, el secretario de Estado fue tajante al señalar que "durante demasiado tiempo, la Cuba comunista ha tenido permitido operar como una plataforma para actores maliciosos y grupos terroristas, incluida la República Islámica de Irán, el principal Estado patrocinador del terrorismo en el mundo".
Rubio enfatizó el rechazo de la Casa Blanca a la presencia de lo que denominó "fuerzas extra hemisféricas" interesadas en expandir agendas contrarias a los intereses estadounidenses en la región. En esa línea, remarcó la postura del presidente Donald Trump: "La Administración Trump no tolerará que un Estado renegado albergue operaciones hostiles militares, de inteligencia y terroristas extranjeras a menos de cien millas de nuestro territorio". Asimismo, advirtió que continuarán identificando y desmantelando de forma agresiva cualquier conexión financiera o de seguridad entre La Habana y Teherán.
Esta determinación representa un movimiento estratégico relevante, ya que es la primera vez en años que Washington endurece su cerco económico contra Cuba utilizando de manera explícita el vínculo con Irán como el motivo central de una sanción financiera.
El anuncio se suma a una ofensiva más amplia que la administración estadounidense ha intensificado desde el mes de enero. En los últimos meses, el endurecimiento de las medidas económicas, comerciales, financieras y migratorias se ha traducido en sanciones específicas contra altos funcionarios y entidades clave de la isla, incluyendo al mandatario cubano Miguel Díaz-Canel, la familia de Fidel Castro, la petrolera estatal CUPET y diversos ministerios y agencias gubernamentales, con el objetivo declarado de incrementar la presión sobre el sistema político cubano.