La jurista sudafricana fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014
Navanethem "Navi" Pillay fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 por el Comité Noruego del Nobel, en reconocimiento a su labor en la promoción de la paz, el derecho internacional y su contribución a la construcción de un orden jurídico global, así como a la persecución de crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio.
El Comité Nobel destacó la trayectoria de Pillay, desde su defensa de Nelson Mandela y opositores al apartheid, hasta su rol como jueza en casos cruciales de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Subrayaron cómo exigió responsabilidades a Estados y líderes, ofreciendo esperanza a víctimas de violencia y conflictos, y enfatizando la importancia del Estado de derecho.
A sus 85 años, Pillay presidió la comisión de investigación de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza y actualmente es jueza de la CIJ en el caso de genocidio contra Myanmar.
Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Nobel, resaltó el derecho internacional como herramienta para resolver conflictos, afirmando que es un fundamento para un mundo más pacífico y una "necesidad absoluta" en un contexto de crecientes guerras y conflictos.
El Premio Nobel de la Paz, uno de los galardones establecidos por Alfred Nobel en su testamento de 1895, se entrega en Oslo, Noruega, a diferencia de las demás categorías. Desde 1901, se ha concedido en 106 ocasiones a 143 laureados (112 personas y 31 organizaciones). La amistad de Nobel con la pacifista Bertha von Suttner influyó en su visión de la paz, siendo el galardón la quinta y última categoría que mencionó en su testamento.
Pillay fue la primera mujer no blanca en abrir un estudio jurídico en Natal. Tras graduarse en la Universidad de Natal, en 1967 fundó su propio estudio porque las firmas de abogados se negaban a contratarla debido a su raza. Durante 28 años, defendió a activistas anti-apartheid, visibilizando las condiciones de detención y tortura. En 1971, obtuvo una medida judicial contra el interrogatorio ilegal de su esposo y, dos años después, logró el derecho a asistencia letrada para presos políticos en la Isla Robben, incluyendo a Mandela.
Con becas del Programa Harvard-Sudáfrica, obtuvo un máster y un doctorado en derecho en la Universidad de Harvard, convirtiéndose en la primera sudafricana en alcanzar este último grado en la Facultad de Derecho de Harvard.
En 1995, tras el fin del apartheid, Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica, siendo la primera mujer no blanca en ese tribunal. Ese mismo año, la ONU la eligió jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde sirvió ocho años, los últimos cuatro como presidenta.
Su paso por el TPIR fue crucial para el derecho internacional humanitario. En el caso "El Fiscal contra Jean-Paul Akayesu" (1998), el tribunal, con Pillay como figura central, estableció por primera vez que la violación y la agresión sexual pueden constituir actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Pillay declaró: "Desde tiempos inmemoriales, la violación ha sido considerada un botín de guerra. Ahora es un crimen de guerra. Ya no es un trofeo". El TPIR también condenó al ex primer ministro ruandés Jean Kambanda por genocidio y a tres ruandeses por incitación al genocidio, un caso pionero desde los juicios de Núremberg.