El alcalde de la capital rusa calificó el operativo como el ataque aéreo más masivo registrado contra la ciudad. La ofensiva, que dejó al menos dos muertos en la región circundante, se produjo en la jornada de cierre de los comicios parlamentarios.
En una escalada sin precedentes que coincidió con el último día de las elecciones parlamentarias en Rusia, Ucrania ejecutó durante la madrugada del domingo una masiva ofensiva con cientos de drones dirigidos hacia territorio ruso y, especialmente, contra Moscú.
De acuerdo con los reportes de las autoridades rusas, los sistemas de defensa interceptaron y derribaron más de 1.600 aparatos en distintas líneas defensivas desde el inicio de las operaciones el sábado, de los cuales unos 450 se aproximaron directamente a la capital.
El alcalde moscovita, Serguéi Sobianin, catalogó el episodio como el mayor ataque con vehículos no tripulados perpetrado contra la ciudad. Como saldo de los impactos, una instalación clave en la refinería de petróleo de Moscú sufrió daños y se registraron principios de incendio, al tiempo que un edificio residencial también recibió el impacto directo de un dron.
La situación más crítica se vivió en la periferia de la capital. El gobernador de la región de Moscú, Andrei Vorobiov, confirmó que dos personas murieron a raíz de los ataques -residentes de los distritos de Orekhovo-Zuyevsky y Ramensky- y cerca de una veintena de personas resultaron heridas.
Los mayores destrozos materiales se concentraron en el distrito de Ramensky, donde un dron impactó contra la cubierta de un edificio de apartamentos de 21 plantas, provocando un incendio y obligando a la evacuación preventiva de unos 400 vecinos.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó la autoría y el despliegue de la operación, detallando que se utilizaron tanto drones como misiles de fabricación nacional. Desde Kiev sostienen que los blancos elegidos apuntan de forma directa a debilitar la infraestructura energética y logística que sustenta el esfuerzo bélico de Moscú.
El operativo militar se desarrolló en simultáneo con la tercera y última jornada de las elecciones parlamentarias rusas (desarrolladas entre el 18 y el 20 de septiembre). Mientras que las autoridades del Kremlin denunciaron que la ofensiva buscaba boicotear el proceso democrático, el alcalde Sobianin aseguró que ese objetivo principal no fue alcanzado. Los comicios también se extendieron a los territorios ucranianos ocupados por las fuerzas rusas, una votación que el gobierno de Kiev califica de ilegal y desconoce por completo.