El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán rechazó las afirmaciones de Donald Trump sobre el inicio de conversaciones bilaterales. El mandatario estadounidense usó ese supuesto diálogo para justificar la suspensión de nuevos ataques.
El Gobierno de Irán desmintió categóricamente la existencia de negociaciones en marcha con los Estados Unidos, contradiciendo abiertamente los dichos del presidente Donald Trump, quien había anunciado el inicio de reuniones bilaterales para justificar la suspensión de una nueva serie de ataques militares. En declaraciones realizadas a bordo del avión presidencial Air Force One, el mandatario norteamericano afirmó haber cancelado una ofensiva masiva tras asegurar que ambos países comenzarían una negociación directa.
Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baghaei, rechazó la versión de la Casa Blanca al precisar que no hay encuentros agendados ni delegaciones oficiales previstas, señalando que la totalidad de los negociadores persas se encuentran en su país, a excepción del canciller Abbas Araqchi, quien está en viaje religioso en Irak. Baghaei aclaró que los únicos contactos diplomáticos activos corresponden a las conversaciones mantenidas con Omán para la gestión del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
El episodio vuelve a repetir la dinámica observada a lo largo de los últimos cinco meses desde el inicio de la denominada "Operación Furia Épica", desplegada por Estados Unidos junto a Israel. En reiteradas oportunidades, Trump amenazó con acciones de envergadura para luego alegar acercamientos diplomáticos que justificaran un freno en la escalada militar. Por su parte, Teherán mantiene su postura pública de no negociar con Washington desde la caída del memorándum de entendimiento firmado en junio, en un contexto donde la administración estadounidense no ha logrado cumplir sus objetivos iniciales de desmantelar el programa nuclear iraní, neutralizar su capacidad de ataque regional o debilitar al régimen clerical.
La disputa por el control del estrecho de Ormuz continúa constituyendo el principal eje del conflicto internacional. Mientras Washington sostiene que el acuerdo de junio obligaba a abrir la vía navegable estratégica, Teherán argumenta que el texto legal preservó de forma explícita sus facultades de fiscalización sobre el tráfico marítimo, otorgándole al gobierno iraní un margen de maniobra superior al que poseía antes del estallido del conflicto armado. La incapacidad de la alianza occidental para recuperar el dominio del canal hídrico ha impulsado la volatilidad internacional de los combustibles y el incremento del precio de la gasolina en el mercado interno estadounidense.
Tras el anuncio de Trump de postergar las acciones bélicas, el precio internacional del petróleo registró un retroceso de más del 4 % durante la jornada del lunes, ubicando el barril de crudo Brent en torno a los 84 dólares. Pese a la relativa calma en los mercados financieros, las condiciones de seguridad en la zona de tránsito marítimo continúan siendo frágiles, registrándose durante las últimas horas un reporte de la agencia británica UKMTO sobre una detonación en aguas cercanas a una embarcación comercial, incidente que afortunadamente no dejó heridos ni daños materiales.