El secretario de Estado norteamericano recibió en el Capitolio al mandatario Joseph Aoun en el marco de una visita oficial sin precedentes en las últimas décadas. El plan para recuperar la soberanía de Beirut y las tensiones en la frontera.
El complejo tablero geopolítico de Medio Oriente registró un movimiento diplomático de altísimo impacto institucional en los despachos de Washington. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, encabezó una reunión oficial con el presidente libanés, Joseph Aoun, en las oficinas del Departamento de Estado, oportunidad en la que elogió al gobierno de Beirut por encaminar sus decisiones hacia un horizonte de paz con el Estado de Israel. El encuentro adquiere una relevancia de manera histórica al constituir la primera visita oficial de un mandatario libanés a la capital norteamericana en casi dos décadas, configurando la antesala de una audiencia privada en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump.
La administración estadounidense respaldó de forma abierta los lineamientos políticos del gobierno de Aoun, destacando la valentía de sus equipos para avanzar en el desmantelamiento de las bases operativas de Hezbollah y plantear el desarme de sus milicias. La cumbre bilateral se produce días después de que delegaciones de manera conjunta concluyeran una ronda de negociaciones en Roma bajo la mediación de la Casa Blanca. Según trascendió, el jefe de Estado del Líbano aspira a presentarle a Trump un documento escrito con una propuesta de pacificación, bajo la firme convicción de que el líder norteamericano es el único actor con el peso político suficiente para exigirle a Tel Aviv una retirada de sus tropas.
El telón de fondo de las conversaciones está marcado por las cláusulas del acuerdo firmado a finales de junio, un documento marco que estipula el despliegue del ejército regular libanés en zonas de la frontera, supeditando la salida de las fuerzas israelíes al desarme total de las organizaciones de manera definitiva. Mientras los canales oficiales intentan destrabar los plazos de ejecución, la realidad en el terreno sigue siendo delicada debido a que el ejército de Israel mantiene el control de una franja de seguridad en el límite fronterizo y continúa ejecutando ataques de manera frecuente sobre las regiones de Tiro y Nabatieh.
La llegada de Joseph Aoun al Ejecutivo logró poner fin a un peligroso vacío institucional provocado por la falta de acuerdos en el Parlamento en los años previos. En su antiguo rol como comandante del ejército, el actual mandatario consolidó una estrecha relación de confianza con las autoridades de Washington, comprometiendo su gestión a limitar el poder de las organizaciones armadas no estatales y a implementar reformas económicas. La trascendental reunión con el presidente de la Unión será el factor determinante para evaluar si el proceso de paz tiene posibilidades reales de avanzar hacia una estabilización fronteriza o si las tensiones de manera regular se mantendrán en el sur.