El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, actualizó el domingo las cifras de la catástrofe: 16.740 heridos y casi 18.000 personas sin vivienda
El número de víctimas fatales por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio continúa en aumento. Según el último balance difundido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, la tragedia ya provocó 4.490 fallecidos, convirtiéndose en el desastre sísmico más grave registrado en la historia moderna del país.
El informe oficial también detalla que 16.740 personas resultaron heridas, mientras que 6.462 sobrevivientes fueron rescatados con vida. Además, 17.907 venezolanos permanecen desplazados y reciben asistencia en 89 campamentos temporales instalados por las autoridades.
Dos fuertes sismos en menos de un minuto
La catástrofe comenzó el 24 de junio, cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia. Ambos tuvieron su epicentro cerca de Yumare, en el estado Yaracuy, aunque el movimiento se sintió con fuerza en Caracas, La Guaira y otras zonas densamente pobladas del país.
Desde las primeras horas posteriores al desastre, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) emitió una alerta de máxima gravedad y advirtió que la magnitud del evento podía provocar miles de víctimas.
El estado de La Guaira concentró gran parte de los daños. De los 190 edificios que colapsaron completamente en Venezuela, 158 estaban ubicados en esa región, una de las más afectadas por el movimiento sísmico.
Imágenes satelitales analizadas por la NASA revelaron que ciudades como Caraballeda, Macuto, Naiguatá y Catia La Mar presentan un alto porcentaje de construcciones con daños severos. En total, especialistas de la Universidad Estatal de Ohio estiman que alrededor de 59.000 estructuras sufrieron algún tipo de afectación.
Expertos explican que la magnitud de la destrucción no respondió únicamente a la intensidad de los sismos. El geofísico Michael Schmitz señaló que influyeron la interacción de dos fallas geológicas, las características del terreno y el deterioro de numerosas edificaciones, muchas de ellas construidas sin criterios antisísmicos adecuados.
Millonarias pérdidas y ayuda internacional
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calcula que los daños materiales ascienden a 6.700 millones de dólares, una cifra equivalente a cerca del 6% del Producto Interno Bruto venezolano.
Ante la emergencia, el Programa Mundial de Alimentos solicitó 50 millones de dólares para asistir durante tres meses a unas 500.000 personas, mientras que más de 3.000 rescatistas internacionales participaron en las tareas de búsqueda y asistencia.
La magnitud de la tragedia obligó incluso a habilitar sectores especiales en cementerios para sepultar a víctimas que aún no pudieron ser identificadas.
Aunque las tareas de rescate dieron paso a la recuperación de cuerpos, el número de fallecidos siguió aumentando con el correr de los días. Además, desde el 24 de junio se registraron más de 1.100 réplicas, lo que mantiene la preocupación entre la población y dificulta el regreso de miles de familias a sus hogares.
Con una extensa región devastada y decenas de miles de personas afectadas, Venezuela enfrenta ahora el enorme desafío de reconstruir las zonas dañadas y asistir a quienes lo perdieron todo tras uno de los peores desastres naturales de su historia.