El Tribunal de Apelación de París dicta una sentencia compleja y será la líder ultraderechista quien decida si se presenta con brazalete electrónico
Después de largos meses de suspense, el Tribunal de Apelación de París ha dictado este martes una sentencia de gran calado político, pero muy compleja y sutil. Marine Le Pen ha sido de nuevo condenada por malversación de fondos del Parlamento Europeo, aunque no ha quedado claro si se presentará a las presidenciales de la próxima primavera.
La pena recibida por la líder de la extrema derecha francesa es de tres años de cárcel, uno de ellos firme, y la obligatoriedad de llevar brazalete o tobillera electrónicos. Además, ha sido condenada a 45 meses de inelegibilidad, pero solo 15 efectivos, y 100.000 euros de multa.
Con independencia de un recurso al Tribunal de Casación (equivalente al Supremo español), jurídicamente parece que sí sería posible que concurriera a los comicios, si bien de manera precaria y humillante. Sin embargo, ella ha dicho varias veces que no estaba dispuesta a hacer campaña llevando puesto un sistema de control a distancia que le obligaría a pactar previamente todos sus movimientos. Se espera que esta noche, en el telediario de la primera cadena, TF1, dé una respuesta definitiva. Si no es ella la candidata, se presentará su delfín -y ya presidente del partido-, Jordan Bardella, de solo 30 años.
Le Pen, que vestía una chaqueta rosa, llamó la atención al entrar en la sede judicial con una mano en el bolsillo, un gesto que fue interpretado de manera contradictoria, como señal de tranquilidad, para algunos, o de tensión, para otros. Detrás iba el alcalde de Perpiñán y vicepresidente del RN, Louis Aliot -expareja de Le Pen-, también condenado.
Los hechos por los que fueron condenados Le Pen y su partido sucedieron entre el 2004 y el 2016. Se calcula que el daño económico infligido al Parlamento Europeo por la malversación se elevó a unos tres millones de euros. Los abogados de la defensa insistieron en que, durante esa época, existía una "zona gris" sobre la actividad de los asistentes parlamentarios en Bruselas y Estrasburgo, y que en cualquier caso no hubo intencionalidad ni lucro personal. La propia Le Pen reconoció haber cometido "errores" en este asunto, aunque no un delito.
El Tribunal de Apelación estimó que la malversación de fondos europeos fue algo "grave", por diversas razones, porque se desarrolló durante muchos años y porque se trató de una suma elevada. Los jueces consideraron que el sistema supuso un descrédito para las instituciones europeas y una "ruptura de igualdad" respecto a otras fuerzas políticas.
Marine Le Pen, a punto de cumplir 58 años, heredó de su padre, Jean-Marie, un movimiento político que supo transformar -y moderar- para convertirlo, en la presente legislatura, en el grupo más numeroso en la Asamblea Nacional. Asumió la presidencia del Frente Nacional (luego rebautizado Reagrupamiento Nacional) en el 2011, un cargo que ocupó hasta cederlo a Bardella en el 2021. En sus tres candidaturas consecutivas al Elíseo (2012, 2017 y 2022), Le Pen obtuvo cada vez mejores resultados, hasta el alcanzar el 41,45% de votos en la segunda vuelta del 2022.