Mundo Crisis migratoria

El papa León advirtió que la historia juzgará a quienes ignoren la muerte de migrantes

Durante una visita a las Islas Canarias, el papa León pidió un trato más humano hacia los migrantes y reclamó vías legales y seguras para quienes huyen de guerras, pobreza y violencia.

Jueves, 11 de Junio de 2026
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El papa León lanzó un fuerte llamado a los líderes mundiales para que adopten una respuesta más humana frente a la crisis migratoria. Durante una visita al puerto de Arguineguín, en las Islas Canarias, advirtió que la historia juzgará a quienes permitan que las personas que huyen de la guerra, la pobreza o la violencia sean tratadas con indiferencia.

El pontífice, el primer papa estadounidense, habló ante miles de personas reunidas cerca de un memorial dedicado a los migrantes muertos en el mar. Allí pidió no naturalizar las tragedias que se repiten en las rutas migratorias y sostuvo que la dignidad humana no depende de un pasaporte ni se pierde al cruzar una frontera.

"No podemos acostumbrarnos a contar muertos", afirmó León durante su mensaje en Gran Canaria. Luego agregó: "Que la historia no nos acuse de convertir el dolor de quienes sufren en una imagen habitual en nuestras costas".

La visita del papa se produjo en uno de los principales puntos de llegada de migrantes a Europa. Las Islas Canarias, ubicadas frente a la costa occidental de África y a más de 1.000 kilómetros de la península española, recibieron en 2024 un récord de 46.843 migrantes irregulares, frente a menos de 1.000 en 2015, según datos oficiales.

El puerto de Arguineguín quedó marcado durante la pandemia, cuando alrededor de 1.000 migrantes permanecieron varados en condiciones precarias. Desde entonces, organizaciones humanitarias lo identifican como el "Muelle de la Vergüenza".

Durante el encuentro, León escuchó testimonios de voluntarios, organizaciones de ayuda y sobrevivientes. Entre ellos estuvo el de un capitán de una embarcación de rescate que contó que, en 18 años, él y sus compañeros salvaron a unos 20.000 migrantes. También se leyó el testimonio de una mujer nigeriana que relató haber sido víctima de trata y abusos sexuales mientras intentaba llegar a Europa.

"Queridos migrantes, antes de decirles cualquier otra cosa, quiero inclinarme ante su dignidad", expresó el papa. "No son solo números o expedientes. Son personas que dejaron atrás familias y hogares. Tienen sueños que nadie tiene derecho a despreciar".

El pontífice reclamó a la comunidad internacional la creación de vías legales y seguras para la migración, una mayor cooperación contra la trata de personas y financiamiento para rescatar a quienes quedan en peligro en el mar. También sostuvo que el mundo debe actuar sobre las causas profundas de los desplazamientos, como la pobreza, las guerras y la corrupción.

"No alcanza con gestionar llegadas, distribuir estadísticas, reforzar fronteras o lamentar muertes después de que ocurrieron", afirmó León, en un mensaje dirigido especialmente a los gobiernos europeos y a la comunidad internacional.

La visita fue recibida por organizaciones de derechos humanos como un gesto político y humanitario de alto impacto. Juan Carlos Lorenzo, coordinador de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado en Canarias, consideró que la presencia del papa representa una reafirmación de la defensa de la dignidad y los derechos de todas las personas, sin importar su origen.

España mantiene una postura más abierta que otros países europeos frente a la migración y puso en marcha un programa para otorgar residencia a más de medio millón de personas indocumentadas. Sin embargo, la iniciativa recibió críticas de sectores de ultraderecha y el país enfrenta demoras para regularizar la situación de miles de migrantes que permanecen en un limbo legal.